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Descubriendo a mi nueva madre
Fecha: 01/06/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... seis años, pero su figura era excitante, más cuando podía observarla tras la tela que la cubría, me sentí raro y algo excitado. - ¡Bueno cariño! – se paró y me observó de arriba a bajo - ¡Vaya, has crecido! No te veía en ropa interior desde que tenías dieciséis años… ¡Te has convertido en todo un hombre! - ¡Gracias mamá! – intenté disimular el rubor que me produjeron sus palabras, pero la sonrisa de mi madre mostraba que no pude ocultarlo. - Vamos a dormir que mañana hay que hacer muchas cosas… - se metió en la cama y empezó a agitarse – Hijo ¿te importa si duermo en ropa interior? Con esto estoy muy incómoda… - No mamá. – aunque la verdad que verla ya me producía una extraña sensación. - Si estás más cómodo, no hace falta que te pongas el pijama… - me dijo mientras arrojaba el camisón a una silla que había a los pies de la cama. Lo pensé un poco, pero al final era verdad que dormía mejor sin pijama. Arrojé el mío a la misma silla y levanté las ropas de la cama y me metí dentro. Teníamos bastantes ropas, pero el primer momento casi todo estaba frío. - Cariño, tengo los pies helados… - mi madre se acercó a mí y puso su pies sobre los míos por un momento. - Ven. – le dije – Abrázame hasta que entremos en calor… Ella se giró y sentí como su cálido cuerpo se pegaba al mío, sus brazos me rodearon y su pierna se colocó sobre mí. Sin saber porque, mi polla empezó a ponerse dura y tuve que hacer mucho esfuerzo para no tener una erección. - ¡Te quiero ...
... hijo! – me susurró al oído y me besó la mejilla para quedarse dormida. - ¡Y yo a ti, mamá! – acaricié su cuerpo levemente en señal de cariño. El sueño nos rindió. Estaba agarrado a las caderas de mi novia, sujetándola mientras mi polla entraba en lo más profundo de su caliente vagina. Podía escuchar sus gemidos, de su coño brotaba un manantial por el placer que estaba sintiendo. No paraba de moverse mientras mi polla entraba y salía de su vagina. Me iba a correr, su coño deseaba tener mi semen y yo se lo iba a dar, ya me faltaba poco para lanzar mi semen y llenarla por completo. - ¡Ella es mía y nunca me la quitarás! – aquella voz estallo en mi cabeza y junto a nosotros estaba mi padre - ¡Ella hará lo que yo diga, es mi esclava! Miré a la mujer que me montaba. ¡Era mi madre! Estaba en la antigua habitación de mis padres y mientras follaba con mi madre, mi padre enfurecido me gritaba. Mi madre no parecía estar allí, ella se agitaba mientras mi polla entraba y salía de su vagina. Sus gemidos eran tan grandes que casi apagaban los gritos de mi padre. Mi polla iba a estallar dentro de ella, pero los gritos de mi padre me impedían correrme, quería correrme dentro de mi madre, lo deseaba pero mi padre me lo impedía. - ¡Vamos hijo, dámelo! – gritaba mi madre entre gemidos - ¡Quiero qué me llenes con su semen! – repetía una y otras vez. - ¡Es mía! – mi padre me gritaba mientras intentaba complacer a mi madre. - ¡Ya hijo! ¡Vamos Ya! – decía mi madre. - ¡Venga ...