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Fotógrafo. Quería jugar y le abrí el ORTjetivo.
Fecha: 02/06/2021, Categorías: Gays Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... mujer!!!! Si prisa, pero sin pausa voy por el premio, agito un poco la verga para ponerla a tono con las circunstancias de hacerla mi mujer, acomodo la cabezona entre los labios de la boca que sabe a mar, muevo arriba y abajo, entre los labios para sentir el húmedo deseo. Indico que se abra ella misma los labios y ubique al visitante en la misma puerta del templo virginal, que vaya “haciendo amiga”. La pija entra suave, despacio reconociendo la cueva, me agarro de sus caderas, sostenida con suavidad, pero con firmeza, atrayéndola hacia mí. Presiono, suave, reacciona intentando escapar, pero la firme sujeción en sus caderas, impiden el atisbo de fuga, vuelvo a intentarlo, ella a tratar de salirse, no puede, retenida con la decisión de que su himen sea desgarrado ya mismo. La escena se repite varias veces, siempre con el mismo resultado, pero cada vez un poquito más adentro, hasta que me parece es el momento oportuno… Mi boca se hace dueño de la suya, el beso profundo distrae sus sentidos. Es el momento adecuado, el ahora mismo, de un solo golpe entro en ella “hasta el mango”. El gemido precede al jadeo, se le corta la respiración, los ojos abiertos como el dos de oros de la baraja indican que el macho penetró a la hembra, del todo y sin remedio quedó consumada la desfloración. Se quejó por el dolor, pero ya es tarde para lágrimas, se rompió el capullo de la niña y abrió la flor de la mujer. Sigue quejando, gime y jadea, pide un instante de quietud. La colmé de ...
... besos y caricias para sedar los dolores de la rotura, el miembro adentro, muy duro, sin moverse, para que se acostumbre a sentirme en ella. Quieto pero sin perder nada de la rigidez, aguanto ese momento de quietud, no puedo estimar cuánto duró este martirio, era un suplicio aguantar de ese modo. La concha deja de estremecer, se siente más húmeda, después sabría que era la sangre del himen desgarrado. Muy, muy lentamente empecé a moverla, dolorida, lenta pero va acoplándose a mi ritmo, sacudo la verga dentro a pesar de sus quejas. El canal se sentía muy estrecho. No me pude demorar tanto como tengo por hábito, pero esta era una situación especial, era tiempo de llenarle la concha de caliente y espeso semen. Quedé adentro de ella, totalmente duro y latiendo, se lo removí otro poco en la argolla para vaciarme todo. Era el gesto necesario para conseguirle un postrer orgasmo: El primero estrenado como mujer. Retiré la pija del nido, salió con rastros de sangre. Una toalla ayudó a controlar la breve hemorragia, muestra de su virginidad maltrecha. Quedó con la toalla presionando contra la concha hasta que terminó de fluir la roja muestra de la entrega de su ofrenda. A su tiempo nos duchamos, recompusimos de las emociones pasadas nos fuimos del telo. Habían transcurrido dos turnos, más de cuatro horas se prolongó la encamada. La dejé a media cuadra de su casa, se me hinchaba el pecho de orgullo verla caminar con alguna dificultad, sentía mi dolor en su sexo. Mi ...