1. Sasha de la tundra


    Fecha: 08/06/2021, Categorías: Gays Autor: ttm, Fuente: SexoSinTabues

    ... pieza a pieza hasta quedar completamente desnudo allí, delante de mis incrédulos ojos. Su cuerpo era de una belleza brutal. Y se quedó allí, desnudo, con la mirada baja, una mano sobre sus genitales y otra sobre su pecho, no por pudor. por frío. Al cabo de unos largos segundos reaccioné, me acerqué a Sasha, le abracé con toda la suavidad de que fuí capaz, le cogí en brazos y lo introduje entre las sábanas. Si dejar de mirar aquella suave presencia me quité la ropa y me acosté a su lado. Estábamos los dos de lado, desnudos, cara a cara, y nos mirábamos los dos desorientados. Con una mano cogí su carita tibia para confirmar que todo aquello era realidad. Le acaricié las mejillas… -Sasha, te quiero… -… Sasha, te quiero… -… Sin dejar de mirarle le dije más de mi veces que le quería como quien repite un exorcismo para que no se desvanezca un milagro. Acerqué mi cara más a la suya, le olí el suave y bello rostro, el rubio cabello que le caía sobre la frente. Sentí sus piececitos fríos tocar mis rodillas y sus manos buscaron la mía. La suavidad de su piel fue el revulsivo que me hizo despertar de mi letargo. Pasé un brazo por debajo de su cuello y el otro por detrás de su espalda y lo acerqué a mi. Nuestros cuerpos se unieron, sentí todo aquel cuerpecito de ensueño contra el mio, toda su tibia y sensual desnudez, toda aquella fulgurante piel contra la mía. Sasha puso su carita sobre mi pecho y sentí por primera vez su cálida respiración sobre mi piel. Le estreche entre mis brazos ...
    ... muy fuerte, tanto que tuvo que ser un tenue quejido del niño el que me hizo reaccionar y aflojar el abrazo. Sabiéndolo ya mío, que aquello no era ningún ensueño, me lancé sobre aquel diminuto y tiernísimo cuerpo. Le besé cada milímetro de la cara, del pelo, de las orejitas, del cuello tersísimo mientras Sasha comenzaba a esbozar una sonrisa, tímida, pero clara, y mi corazón se hinchó con la más grande de las alegrías. Le volví a repetir el hechizo, pero ahora abrazados como estábamos, rozando con mis labios su orejita, -Te quiero… Sasha… -… -Te quiero… Sasha… -… Sentía su coranzoncito latir contra le mío y sentí la necesidad imperiosa de explorar su cuerpecito. Le levante los dos brazos y le sostuve las dos manecitas con la mía y me sumergí en sus delicadas axilas tiernas y lisas de niño. El aroma me embriagó, no era de colonias ni jabones… era su aroma infantil, su perfume natural, sin disimulos ni aditivos… lamí sus diminutas axilas y saboree aquella piel aromática con la más sublime de las deleitaciones. Sasha, ahora divertido, se movía de un lado al otro intentando esquivar mi intrusión. Le solté al final las manos y empecé a lamer primero y a succionar después sus ínfimas tetillas casi de bebé. Le mordilleé aquellos imposibles pezoncitos hasta hacerle un cariñoso daño. Sasha no se quejaba, solo jugaba a apartarme la cabeza de su pechito ya inflamado por mi ávido ataque. Volví a subir al nivel de su dulce carita, ahora risueña y llena de tonalidades rojas. Y le volví a ...
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