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Ya soy el puto del equipo (I)
Fecha: 29/06/2021, Categorías: Incesto Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
I. Lo bueno del fútbol viene al final. Nunca he sido jugador de fútbol, ni siquiera en el colegio, tuve la fortuna de escaquearme cada vez que había fútbol obligatorio. Me parecía una tortura estar ahí en medio de tantos jugadores sudados y tropezándose, cayendo a tierra y recibiendo patadas. Para mí el fútbol se definía de esta manera: «La brutalidad del ser humano corriendo tras una pelota que se volvía loca de ir adelante y atrás continuamente, con una sucesión de patadas contra la pelota de las que un gran porcentaje se lo llevaban las piernas de los que intervenían, empellones, empujones y unos ``¡¡pásamela, hijoputa!!´´ sin que nadie sancionara semejantes insultos». ¡Mierda!, siempre odié el fútbol, me parecía una actividad de salvajes. Cuando no podía escaquearme del campo, acababa como portero arrimado al poste y protegiéndome cuando llegaba la pelota. ¡Qué asco, siempre me echaban la culpa a mí! Pasó el tiempo, yo recién había comenzado a estudiar en la universidad filosofía. Me parecía que eso sería para mí coser y cantar, aunque nunca he cosido ni un botón y cantar tampoco se me iba muy bien. A estas alturas os he hecho un somero retrato de mi pensamiento; ahora pretendo haceros un retrato de mi físico. Soy alto, 1.82 m., para mi desgracia, parezco una escoba porque tengo mucho pelo en mi cabeza y soy flaco. Lo peor es que he de usar L en ropa interior que no tengo abundante porque no me gusta usarla, pero mi pene y mis nalgas no soportan el M, los ...
... rompen o algo peor, los deja escapar. Mis manos son grandes, mis pies calzan un 44 y no sé nunca cómo acomodarme en una silla o sillón. Hasta mi cama me la han hecho adrede para mí. Mi padre me dice que deje de crecer de una puta vez ya, siempre le contestó que creceré hasta los 22 años según me dijo un médico amigo suyo, el Dr. Fabián López. Este médico está casado, tiene a su mujer raquítica, él es gordo y tiene dos hijos por casualidad, error de la naturaleza o pillería de su mujer, ambos mellizos, más feos que una col después de salir del congelador. Cuando me recibe, porque soy propenso a los resfriados, me dice que creceré más cada vez que me resfríe, me exige que me desnude del todo y me suele decir: «todo lo tienes grande y buena salud», pero antes toca todo hasta que se me levanta, entonces dice: «todo funciona, toma esto y en ocho días resfriado fuera». El tercer retrato de mí va unido a mi polla y a mis huevos. Es que estoy en los 18 años y todo en mí está caliente hasta el hervor. Si en la tv hay una noticia de una mujer que ha tenido un accidente automovilístico y está embarazada, se me levanta la polla como si yo hubiese engendrado lo que lleva dentro. Si en la conversación de mis padres dicen que tal programa salían unos chicos con no sé qué cualquier cosa y poca ropa, se me levanta y ahí estoy yo haciendo lo mismo. Si veo en clase un compañero que se levanta al baño, ahí estoy yo ayudándole a mear o mamándosela, todo de pura imaginación. Todo es sexo. Fuimos ...