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Ya soy el puto del equipo (I)
Fecha: 29/06/2021, Categorías: Incesto Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... eso también me acomplejaba. Cuando me di cuenta por primera vez que mis brazos formaban bola, fue el día que mi padre me miró cambiando yo el televisor de sitio —52’’ con soporte, id est, 25,5 kg— sin esfuerzo por mi parte; puso su mano en mi brazo por encima de la camisa y me dijo: «¿De dónde has sacado este mulo? Y vi su rostro muy satisfecho. Sabía que había subido un poco de peso y mis piernas eran más firmes, pues esos pocos kilos extra en los músculos recién desarrollándose y descubrir mis muslos no tan escuálidos, me hicieron sentirme muy atractivo; más de lo que podría haber imaginado antes. No había sufrido bullying ni menosprecio, pero sí me dolían esas expresiones de «flaco, qué buen culo tienes» y «flacucho de mierda, ¿tu polla tampoco engorda?» y otras por el estilo. Todo eso me producía horror en el vestuario y hubiera querido tener el valor de irme sin duchar como hacían otros y como hacía en el gym, pero tenía que tomar dos buses para ir a casa y me daba no sé qué corte de subir al bus oliendo mal; pues, una vez que lo hice, me encontré en el segundo bus con mi hermana que, apenas me senté a su lado, me mandó la muy puta al final del bus porque yo apestaba. Nunca más lo hice, antes me iría a pie. El vestuario era una profusión de muslos, culos, penes y pechos como para mostrar los propios defectos, todos desfilando en su gloria en ese cálido vestuario. ¡El olor! Ah, el olor de ese vestuario: el olor a orina de macho en la parte de atrás de cada baño ...
... de hombres porque están algo descuidados y la otra mezcla de sudor y jabón común, porque casi todos usan el jabón barato que pone el club universitario. No lo puedo definir bien…, pero me parecía afrodisíaco, ¡era como oler a un hombre directamente! Ahora mismo, sólo recordar ese olor hace que mi polla se levante hasta mi ombligo y se salga de mi short por la presilla. Ese miércoles, el efecto de ese cóctel de olores era el de una bomba letal para mí. Mi polla estuvo todo el tiempo tan dura que me fue difícil subirme la cremallera de los pantalones. Si me quedaba unos minutos retrasado, mi polla se pondría a babear. No quise imaginar lo que me iba a pasar por quedarme más tiempo. pero retrocedamos y cuento lo ocurrido a mi torpe valentía. Las hormonas me hicieron descubrir a todos los chicos guapos. No es que yo fuera virgen, ya había pasado algo no tan importante, pero nunca fue fácil descubrir chicos guapos de verdad, ni allí mismo siquiera. Pero el viernes anterior, tras esa captura de balón que iba directamente adentro y que yo había hecho magistral aunque inconscientemente, gracias a lo cual ganamos al equipo contrario, se me ponía difícil no mirar y ver a cada uno y a todos desnudos abrazándome y dándome palmadas a mi culo por encima de mi short de deporte, ya que yo aún estaba vestido… ¡Joder, la puta madre que los parió a todos ellos! Si supieran que yo estaba en el armario como lo que yo era y al mismo tiempo quería quedarme ahí encerrado en ese momento del ...