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Ya soy el puto del equipo (I)
Fecha: 29/06/2021, Categorías: Incesto Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... de la marea. Me duchaba cuando ya se habían ido todos. El entrenamiento fuerte en el que se definía la formación era en miércoles, un día que todos teníamos que acudir, entrenar y en el que nadie tenía prisa para nada. Cuando había partido de la liguilla, competíamos y a continuación todos se iban con sus amigos o con sus chicas que habían asistido a presenciar y animar el partido. Si habíamos ganado, querían presumir camiseta; si perdíamos se iban en sus coches a casa a llorar hasta el miércoles. Por el contrario los miércoles no se sabía cuando nos iríamos de allí, todo se demoraba y todo el mundo remoloneaba. Si habíamos ganado se felicitaba al final del entrenamiento a los goleadores y a los que habían pasado el servicio; si habíamos perdido tocaba escuchar la bronca y arenga del entrenador. Ese día del que voy a contar lo ocurrido y mi cambio de pensamiento parecía en principio que iba a ser un miércoles cualquiera en el que por la mañana nos recordábamos el entrenamiento de la tarde y comenzaban los rumores sobre las posibles alineaciones a las que concluiríamos por la tarde como ocurría en cualquier otro miércoles. Habíamos ganado el partido del viernes. Se fueron todos y yo puse orden al material, me duché y me fui. Mis tribulaciones del miércoles ya empezaban por la mañana. Al primer aviso que me daba alguien ya pensaba en sus genitales, cuando otro me avisaba por segunda vez recordaba sus nalgas, si otro me lo decía de nuevo, sus pectorales o pezones, y ...
... así hacía un repaso de las características sexuales de cada uno. Todo eso me ocurría por querer mantenerme en el armario, porque mi situación me importaba a mí y no a los demás. Pero así estaban las cosas. Pude mantener esa situación en otro tiempo, pero ahora se hacía insostenible. Yo no deseaba follar a nadie, estaba seguro que temerían mi polla negruzca, gorda y fea; pero me gustaba verlos y que les gustara mi cara, que esa sí era bonita. No sé quién o qué lo hizo, si ellos mismos sin darse cuenta o si fueron mis propias hormonas las que se pronunciaron, pero descubrí a todos los chicos atractivos que me gustaban. Como he dicho, el miércoles por la mañana era el momento para prever por dónde irían los tiros y con quién me encontraría para indisponerme, era toda la mañana de precaución para tratar de evitar emocionarme frente a mis colegas. No hace falta decir que siempre fracasé en mi propósito y tuve que hacer malabarismos para que nadie notara mi pene duro en medio de un vestuario de hombres. Yo no era fuerte ni muy definido, pero ya estaba en esa fase de ganar músculo a base de ejercicio, pues acudía al gym justo al lado de mi casa. No me duchaba en el gym, porque en dos minutos cambiaba de portal y estaba en mi casa bajo la ducha de mi propia habitación. Nunca he pensado que si era feo o guapo, pero nunca me he gustado a mí mismo, excepto mi cara; me gustaban los otros chicos, unos, los guapos, más que otros; también sabía que no era gordo sino todo lo contrario y ...