1. Ya soy el puto del equipo (I)


    Fecha: 29/06/2021, Categorías: Incesto Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... campeonato, pues ya me había hecho la ilusión del fútbol.
    
    De entre todos los chicos guapos que me abrazaron, tres me besaron y creo que también los tres me tocaron el culo. Eran los más guapos, solo de verlos se me ponía y deseaba que me hubiera follado. Uno fue Marcos, un tipo más pequeño que yo, de pelo rubio, corte de ala delta de los 80 y ojos color miel; delgado, tenía una polla muy normal, lo que destacaba en él era un culo pequeño pero absolutamente delicioso, lo que me hacía desearlo para hacer con él todo lo imaginable, sobre todo chupar su culo.
    
    Otro era Jaime, que era no sé si más alto pero sí más grande y corpulento que yo y tenía un cuerpo muy bien definido. La primera vez que lo vi, me asusté. Una enorme polla, no tan grande como la mía, se balanceaba entre sus piernas, el pelo largo con mechas pixeladas a colores. Parecía estar orgulloso de pasearse con un pie colgando de su entrepierna por todo el vestuario. Estaba desnudo todo el tiempo mientras yo intentaba meterme la polla sin dañarme. No recuerdo a nadie que fuera más insoportable en ese momento para mí que él.
    
    Y por último, está Abelardo, que estudiaba biología con Marcos y Jaime. Abelardo era entonces muy indefinible para mí. Era un poco más alto que yo, alrededor de 1.85 m., su cuerpo estaba perfectamente definido, pero de cara, siendo muy guapo, no lo era tanto como los otros dos. Sin embargo, su cara era del estilo de las caras traviesas y un sabelotodo que me ponía muy contento. También ...
    ... mencionaré que tenía una polla que rivalizaba con la de Jaime, aunque no sabía yo si tanto o no estaba convencido de ello, pero caía bien a todo el mundo. Verlos desfilando desnudos en la ducha fue lo que más me hizo salir corriendo de allí. Ninguno de ellos, tras la felicitación, parecía darse cuenta de mi existencia. Ya me duché más tarde que regresé cuando ya se habían ido.
    
    Un miércoles de los habituales, la Universidad parecía un desierto, porque había una amenaza de huelga del profesorado que aún no se materializaba, solo que, la misma incertidumbre estaba causando que muchos estudiantes faltaran a clases. Los entrenamientos del equipo, al menos el nuestro no quedaba afectado por la amenaza ni por la realidad de la huelga, por lo que se llevó a cabo el entrenamiento y estuvimos en el campo como era habitual, dispuestos a sudarla. De nuestro equipo estaba presente como la mitad de los componentes, entre ellos Abelardo; de Biología vinieron solo tres más, que no me llamaban la atención y eran de los que se iban sin ducharse.
    
    Como éramos pocos, estábamos más relajados. Algunos de los que se iban sin ducharse se bañaron. Yo estaba almacenando el material y cuando entré en el vestuario, vi que la mayoría de ellos ya se habían ido y el resto estaba a punto de irse. Me despedí de mis colegas que se iban y pensé en meterme en la ducha, ya que no había nadie más. Me quité la ropa sudorosa, fui a la barra de duchas y el agua, sintiendo el alivio del agua fría que caía sobre mi ...
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