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Ya soy el puto del equipo (I)
Fecha: 29/06/2021, Categorías: Incesto Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... cuerpo. Como había pensado que no entrenaríamos, no llevaba mi gel. Así que pensé en quedarme 10 minutos bajo la ducha fría y limpiarme calmadamente con solo agua, porque no tendría nada más que hacer ese día. De pronto, mientras mis ojos estaban cerrados bajo el chorro de agua, oí que alguien se acercaba y se paraba muy carca de mí. Abrí los ojos rápidamente y me encontré con Abelardo, desnudo, con una toalla en el hombro y un jabón en la mano, mirándome. A pesar del susto, lo revisé de la cabeza a los pies en fracciones de segundo, él se dio cuenta y me miró con una especie de mirada burlona, diciendo: — Eh, ¿qué pasa? Mi corazón parecía que fuera a estallar dentro de mi pecho en un instante. Me entró de inmediato una sensación de tener la polla muy dura y paralizada, con un subidón de adrenalina tan fuerte que ni siquiera se movía. Mi mirada estaba fija en la cara de Abelardo, que esperaba, con esa sonrisa medio burlona, una respuesta. Dios mío, para una respuesta estaba yo, los segundos pasaron, estaba paralizado y tenía que responder porque allí estaba esperando. Mi rostro debe haber estado transfigurado de pavor, pero fui capaz de reunir fuerzas y dar una respuesta completa en el dialecto de los acobardados: — ¿Qué pasa?, ¿qué pasa? Hmm… Sonrió, supe que le gustó su efecto en mí, y se fue a duchar a dos chorros más allá de donde yo estaba. Me quedé mirándole con disimulo cuando cerró los ojos mientras el agua fría caía sobre su cabeza y escuché ...
... algunos sonidos guturales de satisfacción que expresaba por el alivio del calor. Me separé de mi ducha y me puse a mirarlo descaradamente. Él sentía que el agua estaba muy buena y así era. Yo miraba cómo se estaba enjabonando gloriosamente: pecho, vientre, muslos, culo y esa gran polla; como que yo lo disfrutaba mirándolo. El agua fluía por su cuerpo: cabeza, cuello, pecho, vientre, polla, polla, y más polla... mi mirada se había detenido y no podía dejar de mirar, ni siquiera contra todo sentido común. De repente, abre los ojos y me atrapa mirándolo fijamente, y lo que es peor: mi polla había empezado a levantarse. Me quedé completamente paralizado por el terror, imaginando que me llevaría la paliza del siglo, además de convertirme en el hazmerreír de todo el equipo cuando él lo contara. De repente salí de las duchas tratando inútilmente de esconder mi polla, que me dolía tanto. Ya en la zona de las banquetas empecé a vestirme muy mojado, porque no tenía toalla. Me vestí en ropa interior y me incliné para buscar el peine en la mochila cuando sentí que alguien pasaba por detrás de mí, burlándose de mi trasero. Me enderecé rápidamente y miré hacia atrás. — Lo siento, lo siento, lo siento, —dijo Abelardo con una toalla atada a la cintura, esto… estamos en una situación muy comprometida, disculpa… — ¡No hay problema! —le dije mientras me reía nerviosamente y estiraba los pantalones del uniforme. Podía sentir su movimiento detrás de mí, el olor del jabón de tocador en su ...