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No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera
Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos
... vez terminado cogí un trozo de papel higiénico y me dispuse a secarme sin percatarme que mientras hacía esta operación se abrió la puerta de golpe y allí estaba Raúl parado mirándome mientras yo permanecía con las bragas en mis rodillas y enseñaba mi coño con el vello muy cortito. Un grito de susto salió de mi boca mientras tiraba de mis bragas hacia arriba y el chico cerraba de golpe la puerta mientras decía sin parar: ¡perdón! ¡perdón!! ¡No pensaba que estaba ocupado! Me recompuse del susto como pude y noté como mi corazón parecía que iba a salir de un momento a otro por mi boca. Me acerqué al lavabo y me eché agua por la cara y el cuello para bajar el sofocón que había sufrido. ¡Pues sí qué! Pensé, ya es la segunda vez que me pasa esta mañana. Como he estado tan torpe para dejar la puerta sin el pestillo, pensé. Salí al pasillo y vi que ya no estaba el chico allí. Mejor, pensé, así me ahorro encontrármelo de nuevo. Bajé a la planta de abajo y vi a mis suegros que iban a salir al pueblo a comprar al supermercado. Mi marido se ofreció a acompañarlos. Yo decidí quedarme en la casa para vigilar a mi hija, que, aunque ahora mismo estaba en la piscina vigilada por su hermano, y de paso colocar todas las cosas en los armarios y deshacer las maletas. Subí de nuevo y empecé con mi tarea de ir colocando las cosas. Me llevó un buen rato el deshacer el equipaje y eso me ayudó bastante a relajar la tensión vivida en el cuarto de baño. Se me escapó una sonrisa, la ...
... verdad es que me había gustado ver la expresión que puso Raúl cuando me vio de esa guisa. Se le salían los ojos. De repente noté calor en mi sexo. ¡Dios! ¡Estoy peor de lo que pensaba! ¡Es este calor! mientras noté cómo mojaba un poco las bragas. La verdad es que me había gustado lo que había sentido en ese momento… ese subidón de adrenalina, me había excitado y eso lo tenía que reconocer, aunque no debería de seguir dándole muchas vueltas a lo sucedido. ¡Dios mío!! ¡Era como mi hijo! Una vez terminado volví a bajar y me asomé al jardín para ver a mis hijos cómo disfrutaban de la piscina. Mi hija al verme aparecer rápidamente llamó mi atención. — ¡Mamá mira como nado de espaldas!! Decía mi hija ante la atenta mirada de su hermano. Me senté en una de las hamacas cerca de la piscina con mis gafas de sol y me relajé observando a mis hijos cómo disfrutaban jugando en la piscina. Poco a poco el calor de la mañana y el cansancio del viaje junto con el madrugón hizo que una modorra muy relajante me fuera cerrando los ojos… − ¡Marcos! ¡No le quites ojo a tu hermana cariño! Voy a ir preparando la comida. — Descuida Mamá! Me volví hacia la cocina y miré en el frigorífico a ver que podía hacerle a mi hija de comer para ir aligerando la mañana. Pronto me concentré en buscar las cosas necesarias para preparar la comida de Laura y hacer una ensalada para todos mientras regresaban de hacer la compra. Tan ensimismada estaba que no oí la llegada de nuevo de Raúl ...