1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    ... que se notaba un bulto bastante apreciable que hizo que mi imaginación se fuera un momento hacia el tamaño de aquel pedazo de carne que se adivinaba a media erección y que hizo que me sonrojara con sólo pensar el camino que había tomado mi imaginación.
    
    —Raúl, chico, ¡tápate un poco las vergüenzas que están tus tíos aquí anda!
    
    —Hola, tampoco es que se me vea tanto Abuela
    
    Fue entonces cuando reparé en él, en cómo me miraba, mejor dicho, en como miraba mis piernas y en el repaso que me dio de arriba abajo sin cortarse un pelo. Rápidamente cerré mis piernas y me levanté de la silla.
    
    Nos saludó a los dos dándonos un beso a cada uno y noté como al acercarse a mi miró mi escote por el que se veía mi sujetador y el canalillo de mis senos.
    
    Al separarse y mientras mi marido le hacía preguntas sobre cómo le iba la vida y esas cosas, me fijé mejor en él. Había crecido mucho en los 2 años que hacía que no le veía y no pude dejar de apreciar que estaba bastante bien a pesar de su aire de malote y de su aspecto de macarra que dejaba ver a mucha distancia que le debía de ir muy bien con las chicas, sobre todo en el descaro con que me repasó de arriba a abajo sin cortarse un pelo.
    
    Retiré rápidamente la vista sonrojándome, dándome cuenta de cómo me miraba mientras mis suegros y mi marido seguían hablando de sus cosas. ¡Joder! Podría ser mi hijo, pensé, mientras noté como mis pezones se endurecían y amenazaban con notarse, por lo que con una disculpa de ir a ver dónde paraba ...
    ... mi hija les di la espalda y salí de la cocina, no sin antes sentir como me miraba el culo con total descaro por lo que sin pensar en lo que hacía, le di un poco de balanceo a mis caderas mientras subía las escaleras.
    
    Busqué a mi hija y rápidamente la vi con mi hijo en su habitación, había subido las maletas y acababa de abrirlas.
    
    Coloqué sus ropas en los armarios mientras no dejaba de pensar en lo que había pasado en la cocina, todavía me duraba el sofocón del momento.
    
    — Estás muy roja mamá, me dijo mi hijo.
    
    — ¡Es este calor, cariño! Mientras, mi hija Laura no paraba de buscar su bañador con esas prisas que tienen los niños ante un suceso nuevo en sus vidas.
    
    — ¡Date prisa mamá, quiero bañarme ya!!
    
    Deshice las maletas y las coloqué en el armario sin concentrarme mucho en lo que estaba haciendo. No podía quitarme de la cabeza al chico, con su pinta de macarra y su mirada cínica de descaro, se veía a lo lejos que estaba bastante acostumbrado a gustar a las chicas. Pero yo era hace tiempo toda una mujer, casada y con una familia y una carrera de la cual estaba muy orgullosa. Seguro que me veía como a su madre y estaba yendo muy lejos con mi imaginación.
    
    ¡Mierda! Seguía con los pezones de punta a pesar del calor que hacía esa mañana. Me entraron ganas de ir al baño de repente.
    
    Entré y cerré la puerta, aunque olvidé echar el pestillo. Me subí el vestido y bajé mis bragas hasta las rodillas. Me senté en la taza y me puse a hacer lo que había ido a hacer. Una ...
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