1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    ... tanga eran bastante recogidas sobre todo en los lados de las caderas y entre los cachetes del culo.
    
    Busqué a mi hija en su habitación, pero enseguida dejé de buscarla al oírla gritar en el patio y asomarme por la ventana viendo a mi suegra vigilándola sentada en una hamaca junto a la piscina.
    
    Respiré hondo y bajé al salón.
    
    Ni rastro de mi marido ni de mi suegro.
    
    Me senté en un sillón y encendí la televisión sin llegar a concentrarme en ella. Crucé las piernas y eché la cabeza hacia atrás.
    
    Cuando abrí los ojos me encontré entre la televisión y el sillón donde estaba sentada a Raúl (en bóxer y camiseta de tirantes de nuevo) mirándome sin cortarse las piernas que cerré de golpe al darme cuenta que le estaba dando una visión muy clara del color que llevaba las bragas al tenerlas abiertas. Sonrió, con esa sonrisa cínica que ya conocía y sin cortarse un pelo me dijo:
    
    — Demasiado tarde Tía, ya he visto de qué color son y además me gustas más con ellas bajadas.
    
    — Ya imagino… ¿siempre eres tan directo y tan fresco con las mujeres??
    
    — Depende.
    
    — De qué? …. −pregunté.
    
    — De lo cachondo que me pongan.
    
    — ¿Y yo te pongo muy cachondo? (no me podía creer que estuviera manteniendo esa conversación con un chico que podía ser mi hijo).
    
    — Compruébalo tú misma (levantándose y echándose mano a la polla por encima de su bóxer y cuando creía que sólo iba a ser eso rápidamente se los bajó dejándola al descubierto).
    
    Mis ojos se quedaron fijos en su miembro, que ...
    ... aún sin estar a pleno rendimiento, me dejó con la palabra en la boca y sin saber que decir.
    
    — ¿Cuánto te mide? No supe en que momento salieron esas palabras de mi boca, pero me lo oí decir en voz muy baja y susurrante.
    
    — Jajaj… te ha impresionado ¿verdad Tía? 18 cms así sin estar en todo su esplendor. Empalmada unos 21—22.
    
    — ¡No me lo creo!! Dije con una media sonrisa, sin querer me estaba gustando el juego y empezaba a notar cómo se acaloraba mi sexo y empezaba a mojarse.
    
    — ¿Quieres comprobarlo? ¡Ayúdame anda!
    
    — Jajaja… ¡eso quisieras tú!
    
    — ¿Y tú no? ¡lo estás deseando Tía!
    
    — ¿Qué pretendes que haga? Pregunté mirando para el jardín por si venía mi hija o mi suegra, entrando de lleno en su juego.
    
    — Tócamela y verás...
    
    — ¡Ja! ¡De eso nada … otra cosa!
    
    — Abre las piernas y enséñame las bragas.
    
    — Ya me las has visto antes… ¿no?
    
    — Sí. Pero no eras consciente de que estaba aquí. Ahora quiero que lo hagas para mí, pero muy despacio. ¿Ya verás sí mide lo que te he dicho o no?
    
    — Por cierto, ¿si mide lo que te he dicho o más que me darás a cambio?
    
    — ¡Nada! ¿Qué te crees? ¿La satisfacción de darte la razón… es suficiente no?
    
    — Entonces no hay trato (subiéndose rápidamente el bóxer y dejándome con las ganas).
    
    — ¿Qué querrías cómo premio?
    
    — Qué me la bajaras ya que eres la causante de que la tenga así ahora mismo.
    
    — ¿Que te crees tú eso? ¿En qué estás pensando?
    
    — Si mide más de 22 cms me haces una paja para bajarla y si pierdo tú ...
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