1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    ... eliges el castigo.
    
    — ¿Una paja? ¿Con quién te crees que estás hablando con una de tus zorritas? ¡Yo he pasado ya por esa etapa niño!
    
    —¿Seguro? Pues tus pezones dicen lo contrario y seguro que tus bragas están mojadas desde hace rato.
    
    —Jajaja… que te crees tú eso niñato!
    
    —Apuéstate entonces lo que te he dicho.
    
    — ¡Venga! ¡Vamos a ver si es verdad!
    
    —Después no te rajes ¿eh Tía? Y se bajó el bóxer de nuevo.
    
    —Yo soy una señora y lo que digo lo cumplo… ¡que te crees niñato!
    
    — Veremos a ver qué opinas después de este niñato!
    
    — Empecemos con el teatro antes de que aparezca tu abuela o mi hija y te corte el rollo…. jajaja.
    
    — Abre las piernas… ¡despacio!
    
    Empecé a abrir las piernas muy despacio mientras él agarró su polla y descubrió el glande que cada vez estaba más hinchado, rojo congestionado. Una cabeza grande, que sobresalía del tronco lleno de venas inflamadas. Su mano subía y bajaba y aquello crecía cada vez más.
    
    Mis ojos no pestañeaban mirándolo viendo cómo se pajeaba para hacer crecer aquella hermosura monstruosa. Mi pecho comenzaba a hincharse cada vez más y los pezones me dolían de los duros que empezaban a ponerse. Un calor ascendía desde mi coño hasta mi pecho haciendo que se acelerara mi corazón hasta pretender salirse por el pecho (esa era la sensación que me daba). De vez en cuando miraba para el jardín muy nerviosa porque aquello si aparecía mi hija o mi suegra podía acabar mal muy mal.
    
    Pero en ese momento me daba igual todo, mi ...
    ... cabeza y mi coño estaban en esa polla, en su mano subiendo y bajando por ella y en el brillo que empezaba a aparecer debido a su líquido preseminal.
    
    — Trae la cinta métrica de ese cajón de la mesa de la tele.
    
    Su voz me sacó de mi pensamiento. Cerré las piernas y me levanté. Cogí la cinta y se la di.
    
    — ¡No!... ¡hazlo tú!
    
    Cogí la cinta, la acerqué a su polla y empecé a medir… ¡No lo podía creer! 23´5 cms… ¡Había perdido la apuesta!
    
    — Jajaja… te lo dije… ¡has perdido! ¡Ya sabes lo que tienes que hacer Tía!
    
    Había perdido la apuesta y ahora empezaba a darme cuenta en que me había metido y empecé a mirar hacia el jardín pensando en cómo iba a salir del atolladero.
    
    —De acuerdo! −me oí decir, −pero tienes que correrte rápido ¿me has oído?
    
    —Pues ya sabes lo que tienes que hacer entonces, ¡lograr que no pueda aguantarme! ... ¿le haces pajas a mi tío?
    
    —¡Y a ti que te importa imbécil!
    
    Cogí su polla con ambas manos y empecé a pajearlo muy despacio, recreándome. Sentía mi respiración agitada mientras veía como subía y bajaba ese monstruoso falo que me tenía hipnotizada. El glande estaba congestionado y todo rojo tirando a morado. Tuve un momento de lucidez y sin dejar de pajearlo escupí en mi mano para lubricarlo y hacerlo más suave con el fin de que se corriera pronto le dije:
    
    — ¡Abre los ojos chico y vigila no venga nadie!
    
    Aceleré los movimientos de mis manos mientras empezaba a gemir y a bufar, pero sin llegar a correrse.
    
    — Córrete ya mamón! ¡Nos van ...
«12...101112...15»