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No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera
Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos
... a pillar! — ¡No puedo! ¿Y si me la chuparas un rato? — ¡Una mierda! ¡Dijimos una paja o te corres pronto o paro! Le acariciaba los huevos con una mano mientras con la otra subía y bajaba su prepucio sobre su glande una y otra vez. ¡Qué hermosura de rabo! Estaba por metérmela en la boca y saborearla un rato, pero ya sería entregarme del todo y no estaba dispuesta a hacerlo a las primeras de cambio (tendría que ganárselo). Raúl mientras estaba cada vez más rojo y más extasiado, aunque me hacía caso y miraba de vez en cuando para el jardín por si venía alguien. — No puedo correrme! — Pues entonces se acabó… dije incorporándome y dejando de pajearlo. Noté mis piernas temblar al levantarme…mis bragas empapadas, mis tetas a punto de reventar y mi pelo despeinado del esfuerzo y del sudor… Me acerqué a la cocina para arreglarme un poco la ropa y el pelo y para ver dónde estaban mi suegra y mi hija. Estaban en la puerta de entrada hablando muy animadamente con dos vecinas de la urbanización mientras mi hija jugaba en el césped con otra niña más o menos de su misma edad… Estaba apoyada en la mesa del centro mirando para fuera cuando noté a Raúl apretarse contra mi cuerpo emparedándome entre su cuerpo y la mesa. Me quedé quieta, no esperaba que se atreviera a tanto. Sentí su mano subir mi vestido acariciando mi muslo derecho. Intenté volverme, pero me tenía aprisionada entre el borde de la mesa y su cuerpo, sentía su polla apoyada en mi culo, dura, ...
... intentando atravesar mis bragas. Intenté volverme dándole patadas en las piernas mientras él acariciaba mi culo por encima de mis bragas apretándolo, amasándolo, fuerte con su mano. La otra mano la tenía ocupada en sujetarme contra la mesa. Mi coño era un manantial (no era eso lo que tanto deseaba, que me poseyeran, que hicieran de mi lo que quisieran en ese momento). De repente sentí como agarraba mis tetas con las dos manos y las apretaba, sin cortarse un pelo, apretaba mis pezones hasta hacerme daño mientras apretaba mi entrepierna contra la mesa con sus caderas. Sentía su polla como si fuera un taladro. Intenté echarle hacia atrás con mis manos y al empujar sus caderas noté que iba sin el bóxer, llevaba la polla al aire, lista para penetrarme. Reaccioné y empecé a suplicar y a sollozar: — ¡Suéltame cabrón o grito! ¡Te estás pasando de la raya! — Ah ¿sí? ¡Llevas todo el puto el día calentándome la polla y ahora me la vas a enfriar zorra! — ¡Suéltame! Si quieres te la chupo hasta que te corras, pero follarme no, ¡por favor! — ¡Ya es tarde, ya me he hartado de los jueguecitos! Ahora vamos a jugar en serio, ¡ya verás que bien nos lo pasamos! Bajó una de sus manos, la metió en mis bragas y empezó a masajearme una nalga y poco a poco llegó hasta mi coño. Estaba ardiendo y empapado de mis flujos y metió un dedo sin apenas resistencia. Me encogí y eché el cuello para atrás momento que aprovechó para morderme en el cuello, me hizo daño. — ¡No por favor no me dejes ...