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Celina
Fecha: 06/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Tu Pirata Soy Y, Fuente: CuentoRelatos
Soy Alberto, les voy a contar algo que me pasó hace unos días. Soy un tipo normal de esos que pasan desapercibidos. Tengo 47 años y hace más de 1 año estoy separado de mi antigua pareja. Tengo un negocio cerca de mi casa en una pequeña ciudad del interior de mi país. Bueno al grano. En mi negocio había contratado a una chica llamada Celina. Ella tiene 21 años, es un poco más baja que yo, delgada y con un cuerpo bien formado y una cinturita que me vuelve loco. Ella siempre me gustó desde que mi antigua pareja me la presentó hace un par de años. Con esto de la separación pasé unos meses muy mal, deprimido y derrotado. Si no hubiera sido por Celina no sé a dónde hubiera parado yo. Ella se convirtió en mi apoyo durante ese período tan difícil y siempre se sentí a gusto con ella. Ambos somos muy abiertos en nuestras conversaciones y no nos andamos con tapujos cuando hablamos algún tema. El asunto es que yo siempre le hice saber directa o indirectamente lo mucho que ella me gusta. La cosa es que ella no me paró bola, pues supongo que me veía tal vez como un hermano mayor o un padre o un abuelo o qué se yo. Un sábado de esos que ocupo en ordenar mi negocio, estuve trabajando toda la mañana en ordenar las cosas y hacer limpieza, etc. Ya casi al medio día cuando me disponía a cerrar, recibo un mensaje de whatsapp de Celina preguntándome qué hacía. Le respondí que ya había terminado y que estaba a punto de cerrar. Ella me dijo que la esperara que me traería comida, como lo ...
... hacía de vez en cuando. Le dije ok y bajé la puerta enrollable para que no entraran más clientes. A la media hora llega Celina y le hago pasar. Me trajo una lasaña que ella misma había preparado. Se la agradecí y la compartimos. Estuvimos hablando de todo un poco, de cómo le iba en la universidad, de cómo me sentía últimamente y cosas triviales. Yo mientras tanto aprovechaba para mirar discretamente su cuerpecito bien formado. Ella tiene una cinturita de maniquí y un culito que es bien apetecible. En una de esas Celina me sorprende y me reclama en tono de broma: —Degenerado eres un depravado, tú podrías ser mi padre —a lo que yo respondo, —tu padre no, tu papi sí. Ella río y yo aproveché para seguir echando más leña al fuego: —¿Celina por qué tú y yo no nos conocemos un poco más íntimamente? Ella se sonroja y baja la mirada y me responde, que no sabría cómo mirarme si llegáramos a tener algo íntimo —además, me costaría mucho desnudarse frente a ti —me dijo. Yo le respondí: —por mi parte yo nunca te reprocharía algo así, además, si no te atreves a desnudarte, yo podría ayudarte, de eso no te preocupes jejeje, —¡Estás loco! —respondió. Yo aprovechando el giro que había tomado la conversación seguí acorralándola con mis insinuaciones y como ella estaba sentada en una silla frente a mí, me acerqué un poco más. —Pero Celina, si gustas, nadie se enterará de lo nuestro, yo soy muy discreto y podríamos buscar un sitio donde nadie se entere. —No sé, es que me pones nerviosa, yo ...