1. Celina


    Fecha: 06/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Tu Pirata Soy Y, Fuente: CuentoRelatos

    ... bajando por su vientre plano, beso su ombligo y por fin llego a su sexo mojado, el cual beso tiernamente. Celina se estremeció como si hubiera sufrido una descarga eléctrica —ayy Dios Alberto…, puedo sentir como se agarra de mis cabellos mientras yo comienzo mi ataque a su vulva ya entregada a mí. Lamo sus labios vaginales de arriba abajo y de lado a lado. Siento sus piernas temblar. Yo no dejo se lamer y abro con mis dedos un poco sus labios para buscar su clítoris. Es allí donde Celina termina de estallar. Con la punta de mi lengua acaricio suavemente su botoncito mientras ella tiembla y me dice: —ayyy papi sigue, sigue. Yo no le doy tregua, lamo y succiono suavemente su clítoris mientras ella ya casi no puede ni sostenerse. Las piernas le tiemblan y yo rápidamente la siento en la silla y separo sus piernas y continúo con mi tortura. Levanto mi mirada y puedo ver cómo se agarra el cabello y se lo hala con desesperación. Está bellísima. Celina está completamente entregada a mí ya no hay duda. De su boca solo salen pocas palabras: —papi sigue, sigue papi —y algunas otras palabras de grueso calibre jejeje. Celina se quiere arrancar los cabellos a la vez que arque la espalda. Y yo en mi vida había sentido tanto placer en ver a una mujer gozar así de una mamada. Me sentía feliz y hasta orgulloso de lo que estaba haciendo.
    
    Así estuvimos un buen rato, yo ya tenía la quijada cansada, pero estaba feliz. Celina se incorpora y me pide: —ya papi, cógeme que no aguanto más, quiero ...
    ... que me des ya Alberto por favorrr. “Sus deseos son órdenes mi amada princesa”, me dije yo, y me levanté, me siento en la misma silla y a ella le digo que se siente despacito como a ella le guste… ella obedeció, y se iba sentando poco a poco mientras mi pene apuntada hacia arriba y ella bajaba de a poquito. Dios mío ella gimió tan dulcemente al sentir el primer contacto con mi pene que tuve que hacer un gran esfuerzo para no venirme en ese momento. Sentí como su sexo estaba tan estrecho, mojado y caliente. Fue engullendo poco a poco mi pene mientras yo la sujetaba de la cintura y la miraba a los ojos. Ella había cambiado, en ese momento, había un brillo en su mirada que me hacía quererla más y más. La besé y ella respondió agarrándose con fuerza de mi nuca. Bajó por completo y mi pene desapareció dentro de ella. Nos quedamos mirando fijamente unos segundos y no pude aguantar más y se lo dije: —Celina no tienes idea cuánto te quiero princesita… A ella se le aguaron los ojos y me dijo que ya no tenía miedo y que nada le importaba más en el mundo que estar juntos. Comenzó a moverse suavemente y pude sentir la humedad de su sexo en mis muslos. Yo la sujetaba de la cintura mientras ella marcaba el ritmo. Estaba loco por ella, besé sus senos y los succionaba con hambre. Ella solo gemía y se movía como poseída. Nunca en mi vía había sentido un sexo tan mojado como el suyo. Casi que chorreaba y yo estaba tan feliz por eso. Estaba haciendo disfrutar a esta mujer como ella nunca lo había ...