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El calvario de Luciana
Fecha: 27/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
El aborrecible sonido del despertador a las 7,30 de la mañana, el remoloneo en la cama durante algunos minutos, luego la ducha, el desayuno, el elegir la ropa y el vestirse, los últimos retoques al peinado ante el espejo del living y por fin a la calle, rumbo a su trabajo en una inmobiliaria ubicada en Barrio Norte. El trabajo era su refugio, lo que le permitía evadirse de esa timidez extrema que la condenaba a no tener amistades y mucho menos alguna relación amorosa. Últimamente pensaba encarar una carrera universitaria, menos por vocación que por la necesidad de insertarse en algún círculo social que implicara la posibilidad de conocer gente. Su familia estaba en la ciudad de Rosario, de donde era oriunda, y a sus diecinueve años se sentía dolorosamente sola. Casi todas las noches chateaba con sus padres unos minutos, pero eso no aliviaba su penosa sensación de aislamiento. A las 9 en punto llegó a la inmobiliaria. Graciela, la dueña, ya estaba en su oficina y ella la vio a través de la ventana apenas puso el pie en la sala de recepción. Saludó a Rolando, su compañero de trabajo y éste, después de responderle el saludo le dijo: -La arquitecta quiere verte. -Bueno, ya voy. –dijo y fue hasta su escritorio para dejar la cartera. Rolando la vio caminar hacia el fondo, donde estaba la oficina de la dueña, y volvió a regodearse con ese culo que lo tenía obsesionado, con esas piernas largas y muy bien torneadas que el ceñido jeans azul delineaba ...
... fielmente. Llamó a la puerta y esperó dos segundos antes de que la voz de la dueña la autorizara a entrar. Graciela estudiaba unos papeles que apartó para mirarla como la miraba siempre, con los ojos ligeramente entornados que descendían con suma lentitud desde su rostro hasta los pies y volvían después a subir hasta llegar nuevamente a la cara. A ella la ponía nerviosa esa mirada equívoca que la turbaba y hacía que se sintiera desnuda, indefensa. Graciela se echó hacia atrás en su sillón y siguió mirándola mientras ella la saludaba: -Buen día, arquitecta, me dijo Rolando que… -Sí, Luciana, quería verte porque se nos ha presentado una operación muy ventajosa y vos te vas a hacer cargo. Sentate y te explico. Se sentó dándose cuenta de que los ojos de la dueña seguían clavados en ella. -Se trata de vender una casa, bueno, en realidad una mansión, y comprarle a la propietaria un departamento, un piso, algo top, pero ocurre que quiere reducirse porque la mansión le demanda mucho trabajo y ya, habiendo enviudado y con sus tres hijos viviendo solos, ese lugar le queda grandísimo y tiene que ocuparse de una servidumbre muy numerosa, mientras que en el departamento conservaría solamente a una mucama. La mansión vale una fortuna, querida, y la comisión para nosotros va a ser muy jugosa, por supuesto, y tendríamos además la comisión del departamento que le encontremos. Lo quiere en Puerto Madero, así que imaginate que no estamos hablando de monedas. La mansión queda en San Isidro, ...