1. MIS VECINOS TAMBIEN SON INCESTUOSOS


    Fecha: 19/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues

    ... Desde mi escondite pude ver cómo aquella panocha abierta aguardaba ansiosa, no por mucho tiempo. Porque Alfredo levantó las piernas de Doña Petra hasta medio hombro, se metió entre ellas y colocó su garrote en la entrada, tuve que agacharme para ver, quería ser testigo de cómo aquella cabezota se abría paso en aquel chocho rojo que si bien estaba destartalado aquel sombrero de verga estaba como para causar curiosidad. Le entró sin problemas, aunque Alfredo se detuvo. Doña Petra había cerrado los ojos como si con ello pudiera saborear aquel trozo de carne que le acababa de entrar. Yo polla en mano también me había detenido y en acto involuntario cerré los ojos un segundo como si con ello pudiera sentir que era yo quien estaba penetrando a Doña Petra. Un impulso más de Alfredo y todo, absolutamente todo aquel vergón fue parar a lo más profundo de la vagina de su madre, que emitió un gemido de agradecimiento como pocos había escuchado. Alfredo subía y bajaba, sus caderas perfectas moviéndose rítmicamente perforando hasta el fondo, Doña Petra gozando o al menos eso delataban sus intensos gemidos y su cara. El dolor en mis huevos se había incrementado, seguía pajeandone pero necesitaba mas, otra vez cerré los ojos para y acelere mis movimientos. Me causaba morbo ver que cuando la verga de Alfredo venía hacia afuera parecía como si con ella trajera la vagina pegada, era tal el tamaño y aquella forma de garfio que daba la impresión de podía sacarle las entrañas. Fueron largos ...
    ... minutos de culeada, movimientos rudos de una cogida sin tabúes. Aquel hijo adentrándose en su madre como la peor puta, ella gozando pidiéndole que no parará, rogándole casi que la partiera en dos. Alfredo sudaba, gruesas gotas de sudor se deslizaban por su espalda y hasta sobre su culo, que no sabría porque, pero me parecía apetitoso y creo que hasta me estaba pajeando en su honor. - Métemela por el culo – escuché decir a Doña Petra. Pararon, ella se colocó a cuatro sobre sus rodillas. Su hijo detrás, sin preámbulo la enculó, manos en la cintura de su madre la jalaba con fuerza hasta enterrarle hasta el último centímetro, sus grandes huevos meciéndose, todo era morbo, todo. El sonido de las nalgas de Doña Petra chocando con su hijo, sus gemidos, los bufidos de Alfredo y sus palabras diciéndole a su madre que era una puta. Todo eso hizo que me corriera en sendos borbotones de semen, sentí que el alma se me salía por el pito, mi corazón latía de tal manera que por un momento pensé que hasta Doña Petra y Alfredo podrían escucharlo. Pero no, ellos tenían su propia su propia distracción, su hijo en el afán de complacerla mejor, se había subido a la cama y ahora siempre le daba por el culo, pero parado sobre el colchón haciendo una especie de flexión de piernas la penetraban hacia abajo, ella había enterrado la cabeza y aguantaba aquel palo que cada vez parecía más grueso, más negro y más duro. Aún así parecía no darle abasto, porque aquella madre golosa, al tiempo que recibía verga por ...
«12...4567»