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MIS VECINOS TAMBIEN SON INCESTUOSOS
Fecha: 19/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues
... el culo ella se masturbaba el chocho, lo hacía fuerte, se restregaba los dedos en toda la panocha y sobre aquel puntito que parecía pene. Doña Petra era una desconocida, nada que ver con la señora que a diario veía en la vecindad, aquella que tantas veces había visto conversado con mi madre, esa que vestía como si todo el tiempo fuera para la iglesia. Hoy estaba ahí tragándose una buena verga, masturbándose ella misma y gimiendo de gusto, viviendo un orgasmo. Porque su rostro lo decía, su cuerpo lo decía, ella misma lo confesó con aquel intenso gemido, con los ojos abiertos, acabó. Su hijo también había llegado al final, le había sacado la verga y parado sobre la cama se pajeo hasta sacar chorros y chorros de semen que derramó sobre su madre y el colchón mismo donde estaban. Yo también había llegado al límite, polla en mano me masturbaba, era la segunda vez. Mi pene estaba duro, hinchado y hubiera terminado si no hubiera perdido el equilibrio hasta toparme con la puerta y empujarla levemente haciendo crujir las viejas bisagras. Alfredo y Doña Petra giraron su mirada hacia donde yo estaba, por un instante sentí los ojos fijos de ella aunque solo podía verme a través de aquella hendidura. No cerraste la puerta -dijo Doña Petra dirigiéndose a su hijo. ¿Quién anda ahí? Hablo Alfredo. Los tres inmóviles, ellos adentro yo afuera, él con su verga colgando y yo con la mía en la mano. Supe que tenía que irme, una última mirada al chocho rojo de aquella madre recién cogida y caminé ...
... rápido hacia el patio. Ya afuera corrí hacia mi cuarto, apenas alcance a llegar, entre y fue cuando escuché al incestuoso hijo gritar. ¡Hijo de puta! ¿Qué quieres que te coja también? El ruido de un machete golpeando sobre el suelo, Doña Petra pidiéndole que se calmara. No era nadie – decía ella. Fue el viento, cálmate Alfredo. El tipo había vuelto a su anterior estado, era otra vez el borracho que había pasado junto a su madre una media hora antes. De seguro no me había visto o ahora mismo lo tendría frente a mi puerta aun siendo yo un chaval de 17 años. Con el corazón a mil entre al cuarto donde dormía, la verga se me había bajado un poco aunque el dolor de huevos aún lo tenía. Me quite los pantalones por completo y empecé a pajearme recordando lo que había visto. Sin explicarme porque, sentí la necesidad de acariciarme el culo, mi entrada. Ver mi verga totalmente tiesa hizo que por primera vez me deseara a mí mismo, imaginé que podía sentirla adentro. Tomando una gota de líquido pre seminal lo unte en mi dedo medio y empuje hacia adentro, me lo metí todo. Se sentía bien, se sentía rico. Sabía que necesitaba más para sentirme lleno y eso me hizo pensar en aquella verga con cabeza de sombrero que tenía el borracho de mi vecino, que aún seguía gritando con machete en mano frente a su casa. Fue entonces cuando escuché llegar a mi hermana Lily. No sabía si venía sola así que me cubrí bajo la colcha. Me miró: - ¿Tienes frío? – pregunto. - Te estaba esperando – dije descubriendo mi ...