1. El clan del placer cap 4


    Fecha: 26/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues

    ... muchachas llegaban como una alegre sinfonía a mis oídos. Algunas gritaban más que otras. Me despojé, entonces, de toda mi escasa ropa, y me abrí paso entre el mar de cuerpos sudorosos. Aunque era pública la orgía, no era fácil encontrar con quien follar. Casi todos estaban puestos en sus tareas. Encontré un pene listo para ser consumido. Le pertenecía a un chico que estaba bocarriba, con una guapa jovencita que era su hermana menor. La chica movía el culo sobre la cara del muchacho para que este le lamiera el clítoris. Tímidamente me acerqué, y tomé mi posición para dejarme caer de sobre su miembro. El muchacho quizá ni lo notó. Apoyándome en su pecho, permití que el pene se me hundiera hasta el fondo. —Oh, qué rico… —musité, con mis sentidos potenciados por las flores afrodisiacas. Cabalgué felizmente, mirando a las demás a mi alrededor. Cinco chicas hacían un lindo anillo lésbico, comiéndose los coños mutuamente. No lejos de ella, una fémina máster recibía una doble penetración mientras un joven, quizá su hijo, le clavaba la polla en la boca. Una madre y una hija compartían un pene mientras otros hombres les lamían el culo. Dos hermanas gemelas hacían un sesenta y nueve, dedeándose la entrada del recto sin dejar de morder los labios de sus vaginas. Algunas de las chicas que había visto en los talleres de felación, practicaban con sus papás, hermanos, tíos y hasta abuelos, demostrando que habían aprendido a mamar como si fueran ya mujeres maduras y experimentadas. Las risas ...
    ... se mezclaban con gritos y gemidos. —¿Puedo? —me preguntó un señor desconocido para mí. —Claro —sonreí, inclinándome al frente. El hombre se colocó detrás, e irrumpió en mi ano con su polla. La doble penetración no era fácil, y menos sin la práctica. Me dolió, y el tipo se dio cuenta. Así pues, dándome una nalgada, se disculpó y se alejó a cogerse a las dos gemelitas, que poco caso le hicieron. Vi a mamá y a Emelia juntas. Hacían un delicioso sesenta y nueve. Sus bocas apenas se movían de lo pegadas que estaban a la entrepierna de la otra. Algo raro, por cierto, pues a Emelia no le iba mucho el lesbianismo, a pesar de que mamá le había intentado meter el gusto desde siempre. Mi papá andaba por allí con la polla erecta, dejando que un par de delgadas chicas le masticaran los huevos colgantes. Una mujer adulta se abría de piernas para dejar que su sobrino la penetrara por allí, mientras chupaba la vagina de su hermana, que estaba de pie a un lado. Cuando el chico eyaculó en mi interior, decidí deslizarme al siguiente. Gateé, recibiendo nalgadas y sintiendo el aroma a sexo animal que pululaba por doquier. Respiré una profunda bocanada de nen, que casi me hizo alucinar. No tardé en llegar hasta donde estaba papá. —¿Me disculpan? —les dije a las chicas. Papá sonrió. Abrió más sus piernas, recostándose. Así, las nenas podían comerle los testículos mientras yo me dedicaba a su miembro principal. Devorar la polla de papá era un acto casi sagrado para las mujeres del clan. Ese miembro ...
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