-
El clan del placer cap 4
Fecha: 26/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues
... había ayudado en nuestra concepción. Era algo sagrado, así que tener esa carne caliente dentro de la boca se consideraba un acto de respeto. La cabeza roja me llegaba a la campanilla y me provocó unas ricas arcadas. Seguí chupando sin detenerme, observando lo que acontecía a mi alrededor. Emelia perforaba el culo de mamá con un pepino lubricado con aceite. Apenas podía ver la carita de Jenn, porque estaba entre las piernas de un hombre musculoso, lamiendo el corto espacio entre sus huevos y el miembro. Emelia castigaba a nuestra progenitora con nalgadas fuertes que dejaban sus marcas. Una pequeña morena tomó una de las frutas aceitadas que entregaban unas siervas, y se apresuró a metérsela por el culo sin dejar de lamer las pollas de sus dos hermanos. La vagina rosada de la chica pedía un miembro con urgencia. Lamiendo el pene de papá desde la base hasta el glande, vi como un señor cuarentón se dirigía a meterle la pija a la joven. Le abrió de piernas y estuvo cerca de quitarle la virginidad, cuando una guardiana le disparó un dardo con una cerbatana. El minúsculo proyectil se clavó en la espalda del hombre, adormeciéndolo instantáneamente. Luego, la guardiana caminó adusta entre el mar de cuerpos que se retorcían de placer. Cargó al hombre y se lo llevó expulsado de la orgía por intentar penetrar a una chica que todavía no pasaba por el ritual de iniciación. —Esas tipas agotan la diversión —dijo mamá, apareciendo de repente. Con una mirada despachó a las otras chicas que ...
... chupaban los huevos de papá. Se alejaron temerosas. Mamá reclamó, pues, el miembro que era sólo para ella, sentándose sobre él y dándole la espalda a la cara de mi papá, que tampoco estaba libre, pues Emelia se había sentado sobre su boca para que su vagina fuera lamida por él. —Allí van por Jeneh. Mira. Y era cierto. Una muchacha se acercó a mi hermanita, y le revisó las nalgas, abriéndoselas y mirando el interior de su vagina. Jeneh estaba tan concentrada comiendo los penes de su papá y de Darvan, que apenas se inmutó. Una vez que la sierva se dio cuenta de que mi hermanita seguía siendo virgen, se dirigió a la siguiente. Los gemidos aumentaron un poco más de potencia ahora que todas las chicas tenían pepinos para meterse por el coño. Un hombre barbudo se acercó a mamá para ofrecerle su miembro. No era conocido para la familia, pero aun así, mamá aceptó encantada el pene y succionó de él por unos segundos antes de que el semen de aquel sujeto bajara por su garganta. —¿Y yo? —pregunté. Sólo quedaban unas gotas, y me apresuré a beberlas. Luego, el hombre se marchó enseguida a recargar. Me dediqué a lamer la vagina de mamá durante un largo rato, hasta que el semen de papá surgió desde sus huevos y le llenó el útero. Mamá, expulsando los fluidos calientes, me los dio de comer. Cosa que agradecí encantada. —¿Por qué Jeneh no está con nosotras? —preguntó mamá, ofendida. —Iré por ella —me ofrecí y caminé desnuda entre los demás cuerpos—. Oye. —¿Mmm? —su boca estaba llena del pene de ...