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El clan del placer cap 4
Fecha: 26/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Crystal69, Fuente: SexoSinTabues
... Darvan, mientras su papá intentaba no lastimarla con una penetración anal, pero el agujerito de Jeneh era demasiado estrecho todavía. —Mamá quiere que vayas. Necesita estar con sus hijas. Vamos. Darvan le sonrió. —Ve. —Sí, ve. Nosotros encontraremos algo más que hacer —fue la alegre respuesta de Reynard. —Ash… está bien. La tomé de la mano y la llevé donde mamá ya le lamía la vagina a Emelia. Nos colocamos en formación circular, de modo que yo bebía de los jugos de mamá. Ella de los de Jeneh. Jeneh de Emelia y Emelia de los míos. Un cuarteto de mujeres de la misma familia era algo lindo, porque todas éramos chicas y todas conocíamos nuestros cuerpos. En lo personal, Emelia no sabía mucho sobre cómo comer una vagina, y sus movimientos eran algo torpes. No así Jeneh, que estaba haciendo gemir a Emelia con sus chupetones y mordidas. Mamá, enfrascada con su hijita menor, la tocaba de forma más amorosa y pausada. Como era su última hija, la consentía mucho y siempre le brindaba las mejores atenciones. Al igual que toda madre, no quería que su última hija se fuera de la casa algún día. Mi abuela, que en paz descanse, había dicho que la última cría siempre sería el bebé de la casa, sin importar si ya hubiera pasado por la iniciación o no. Mamá se corrió dentro de mi boca. Lo sentí como un pequeño desborde de agüita caliente que tragué de inmediato. Sus convulsiones ...
... rompieron el anillo lésbico, y sonriendo, todas nos pusimos de pie y nos dispersamos para atender a más hombres que nos estaban esperando. Un par de horas más tardes, cuando sólo quedaba la noche, la matriarca emergió de su hogar, rodeada de una docena de hombres y mujeres con los que había compartido el lecho junto a su hermana Estrid. —Hijas e hijos míos… —estaba sin aliento, y vestida con ropas ceremoniales. Dejamos nuestras actividades y nos acercamos. Jeneh y mamá venían con las caras cubiertas de caliente semen. La última hora habían estado en un bukake. Emelia apenas caminaba bien. La doble penetración le había dejado toda la zona irritada. A mí me dolía el culo de tantas nalgadas. —Ha sido una… maravillosa fiesta. Espero que hayan bebido mucho de… del líquido vital. —Oh, sí —dijo mamá, refiriéndose al semen. Escupirlo o no tragarlo cuando un hombre lo ofrecía, era una falta de respeto. —Damos por terminada… la orgía de esta noche. Hasta el próximo año celebraremos esto… y espero que haya el mismo entusiasmo. Son libres de ir con sus parejas a culminar a sus hogares si así lo desean, pero abandonaremos el nicho. Asentimos sin oponer resistencia. La orgía, a la que se habían sumado unas trecientas personas, o más, se acabó tan rápidamente como había empezado, y todo lo que quedó fue una fiesta de baile, comida y borrachera que se prolongó hasta el amanecer.