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UNA HISTORIA DE ODIO… UNA HISTORIA DE AMOR (3)
Fecha: 29/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Barquidas, Fuente: SexoSinTabues
CAPÍTULO 3º A Ágata el corazón se le subió a la garganta, casi atragantándola, mientras sus latidos se disparaban casi “ad infinitum”, con la sangre hirviéndole en sus venas… Y es que ese “La única mujer en el Universo Mundo de la que no puedo, no debo, enamorarme”, le martilleaba incesante el cerebro, llenándola de un sinnúmero de sensaciones, placenteras las más, complicadas, muy complicadas las otras… De nuevo, aquellas ensoñaciones con un imposible, le vinieron a la mente, amenazando con enseñorearse de su estabilidad emocional por siempre jamás, destruyéndosela por siempre jamás, si es que no demoliendo su razón “pa los restos”… Se decía, repetía, una y otra y otra vez: “No desvaríes, Ágata, que eso no puede ser, y tú bien que lo sabes”, pero el sentimiento era más, mucho más fuerte que la razón… “¡Sí; vale!. Pero… ¿Y si?”… Y ese “¿Y si?”, no la dejaba descansar, desasosegándola cosa fina… Todo este proceso, que parece tan largo, realmente ocurrió en un lapso temporal de entre segundos y minutos… Y de ello, finalmente, no fue la razón, el raciocinio, lo que se alzó como único poseedor del campo, sino la visceralidad del sentimiento, lo más opuesto al pragmatismo de la razón, la racionalidad, al decidirse a “lanzarse a la piscina” de cabeza, a tumba abierta, arriesgándose a no encontrar en ella agua, abundante, acogedora, sino la dureza de un fondo enjuto, de cemento, contra el que se partiría la crisma sin remedio. Durante todos esos momentos, la mujer había ...
... permanecido seria, muy seria, con la vista fija en su hijo, casi sin pestañear, mirándole con inusitado interés, casi, casi, que podría decirse subyugada, hechizada… Por fin, se rescató a sí misma de tal “Nirvana”; se arrimó a su hijo lo que no aparece en escrito alguno, redoblando sus “mimicos”, arrumacos, y otras yerbas castellanas a su adorado vástago • Eusebio, hijo: Verás, me gustaría saber algo… • Mamita; pues no tienes más que preguntar… A lo mejor, hasta te respondo sin mentirte, ja, ja, ja • ¡Mira qué gracioso el niño!, ja, ja, ja… Bueno; ahora en serio… Me dices que cuando viste…esas dichosas fotos…esos videos… Que te hicieron mucho daño… Que te partieron el alma… Que te partí, yo, el alma, el corazón, es lo que me has dicho, creo que más o menos textual, ¿no es así? • Sí; efectivamente, así es • Eusebio, cariño… Eso, que esas fotos, esos videos te causaran todo eso, no es normal… Que, a consecuencia de eso, me odiaras como me odiaste, hasta querer castigarme tan duramente como es violarme, no es nada normal… Que te indignaras, que me llamaras de todo…puta, como me llamaste, sí es lógico… Que te avergonzaras de mí hasta el punto de no quererme volver a ver más, también sería normal… Pero que te sintieras tan herido… Que me llegaras a odiar, hasta el punto que lo hiciste, eso no es normal… Eso, en un hijo, no es normal… ¿Porqué, pues, te sentiste así…me odiaste como llegaste a odiarme?. ¿Por qué, cariño, mi amor, por qué? • No lo sé, mamá; no lo sé… No lo sé… • Sí lo sabes ...