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UNA HISTORIA DE ODIO… UNA HISTORIA DE AMOR (3)
Fecha: 29/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Barquidas, Fuente: SexoSinTabues
... propios y extraños, aquella incipiente barriguita, premonición más que cierta de su inefable estado de “Buena Esperanza”, que acabaría por ser todo un señor barrigón de embarazada de tomo y lomo, primer fruto concebido del mutuo amor de Ágata-Eusebio. El rorro resultó ser eso, rorro, niño, un nuevo Eusebio, “fartabe más”, no llevar el nombre de pila de su progenitor… ¡Hasta ahí, podían llegar las cosas!, en versión de su señora madre-abuela, Ágata. De todas formas, lo cierto es que, según se acercaba la fecha clave, el miedo se apoderara, más y más, de sus progenitores, en especial de su madre, ante el riesgo a que se sometían; en especial, ella, Ágata, que llegaba a llorar, sollozar, cuando a la noche se reunía, en la cama, con su hijo-marido, que tenía, en tales casos, que hacer corazón de sus tripas, animando a su amada madre-esposa • Cariño; que ya nos lo ha dicho el tocólogo; que todo viene bien, como es debido… Que nuestro hijo, físicamente, será normal…normal, mi amor…normal… Y aún si así no fuera… ¿Es que dejaría de ser nuestro hijo?… Tuyo y mío… ¿Dejaría de ser el fruto de nuestro amor, queridita mía?. Ágata se calmaba a los ánimos que su amado hijo-marido le daba… Se acurrucaba aún más en el cuerpo de él, buscando en ese hombre tan amado que era su hijo, su marido, el apoyo, el sostén a sus tremendos temores… Aunque, a decir verdad, en tales momentos, como quién dice, Eusebio no era ya su hijo, sino sólo su marido, su hombre, pues sólo en un marido, en un hombre ...
... que se comprometiera con ella, podía Ágata encontrar el apoyo, el sostén, que precisaba. Luego, cuando todo de medio despejó, cuando el rorro fue una tangible realidad, descansando en los maternales brazos de Ágata…cuando, por vez primera, el bebé se agarró al seno materno, succionando así, su minúsculo cuerpecito, el primer alimento, los primeros calostros, pues el pediatra les aseguró que, para él, el niño era enteramente normal… Tirando a grande, a rollizo, dados sus cuatro kilos de peso, más pasados que escasos, además… Y es que, el pequeño Eusebio bis, era un verdadero cromo de criatura… Claro, habría que esperar a que creciera el chiquillo, a que empezara a dar muestras de sus capacidades psíquicas para descartar por entero cualquier malformación psíquica… Pero eso, de momento, al menos, todo auguraba que la travesía de la vida, del pequeño, iría sobre ruedas Y lo cierto es que fue así, que el pequeño Eusebio creció y creció, sano y fuerte…e inteligente, pues luego resultó que estaba más cerca de ser un superdotado en inteligencia que con inteligencia de andar por casa, como la de cualquier hijo de vecino… Pero es que el pequeño Eusebio no fue el único fruto de su amor, sino que Ágata dio a su hijo-marido otros dos retoños más, una chica, una pequeña Ágata, y un Juanito, todos ellos lo mismo de sanos, lo mismo, casi, de inteligentes… Un solete de criaturas, vamos… Pero también sucedió que, cuando el pequeño Eusebio ya estaba en casa, y con dos, tres añitos, se produjo un ...