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UNA HISTORIA DE ODIO… UNA HISTORIA DE AMOR (3)
Fecha: 29/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Barquidas, Fuente: SexoSinTabues
... sábado, pero aquello nada tenía que ver con lo ahora disfrutado, por raquítico lo de antes conocido respecto a lo recién descubierto, pues en esa su primera relación con su amado hijo llegó a sentirse rota, desbaratada…hasta a morir de descomunal, inconmensurable, placer… Sí; hasta morir creyó, pero en qué dulcísima muerte…tanto, que hasta quiso morir, quiso para sí esa tan dulce muerte, si tal fuera la condición “sine qua non” de que semejante placer nunca acabara…se hiciera eterno, interminable, por los siglos de los siglos, amén. Supo, adivinó, lo que se le venía encima con ligera anticipación al hecho, al notar cómo aquél miembro viril que la trastornaba con el ínclito placer que le prodigaba, crecía y engordaba en su femenino interior, ahondando más y más en ese interior, su cuevita de Alí Babá y los Cuarenta Mil Placeres, golpeando inmisericorde, también más y más, y mucho más, en el cuello de su matriz, cual martillo pilón, con lo que, cuando su hijo, bastante más que congestionado, de lo rojo qu estaba, trémulo, temblequeando por el titánico esfuerzo de ahondar en ese, para él, más que divino interior, amén de la exaltada emoción del momento y el supremo placer que su madre le generaba, rompió a decir, con voz ronca, entrecortada por la emoción, ella ya estaba en antecedentes de todo • ¡Mamita; mamita querida!. ¡Lo siento, amor; lo siento…pero…no…no aguan…too…mááss!… ¡Acabo; acabo, mamita acabo!… ¡¡¡ACAABOOO!!!. ¡¡¡ACAABOO!!!. ¡¡¡ME COO…RROOOO, MAAMÁÁÁ!!!. ¡¡¡ME ...
... COORROOO!!! Sus exclamaciones, más bien que estaban de más, pues al tiempo que empezaba a aullar como un demonio, el primero, el segundo, de sus más cumplidos que escasos “disparos” de semen, de su vital elixir, se estrellaba contundentemente contra lo más profundo de la más femeninamente intimidad del ser de mujer de Ágata, y ésta, no pudo responderle, no pudo hablar, pues el redoblado placer que al punto experimentó se lo impidió totalmente… La impresión, el ramalazo de intensísimos goces de que al instante disfrutó, la anonadó, dejándola sin capacidad para reaccionar, para hablar… Pero es que eso no fue todo, sino que, también al instante, sintió los inequívocos prolegómenos de un exquisito orgasmo propio que, con la fuerza de una ola gigantesca, la energía liberada por la Naturaleza desmandada, desatada en todo su esplendor, en toda su tremebunda potencia. Comenzó con un calorcillo la mar de agradable fijo en su bajo vientre que, paulatinamente, empezó a subir y subir, y subir, por su cuerpo, inundándolo, encendiéndoselo…abrasándoselo…pero sin quemarla, sin dolerle; antes bien, llenándola de toda una sinfonía de sensaciones a cual más grata, a cual más arrebatadora, que la enciende aún más en ardoroso deseo de más y más, y más placer… Mucho, muchísimo más placer… Hasta que el fuego en que se consume, sin quemarse, le llega al mismísimo cerebro para, al instante, despeñarse columna vertebral abajo rompiendo en lo más profundo, lo más hondo, de su más íntimo ser de mujer ...