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UNA HISTORIA DE ODIO… UNA HISTORIA DE AMOR (3)
Fecha: 29/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Barquidas, Fuente: SexoSinTabues
... magnitudes inseparables. También era consciente de otra cosa más, mucho más importante, que todo eso: Que ella se sentía plena, enteramente, amada por ese hombre que era su hijo, al que, a su vez, ella entonces, en esos álgidos momentos, amaba hasta delirar por él… Sintió, con meridiana claridad, que lo suyo no era simple deseo sexual, simple materialidad, sino que era un “amor como no hay otro igual”… Hablando en “román paladino”, claro y llano: Follaban, sí, pero amándose; y se amaban follando, en perfecta simbiosis de sentimientos y sentidos, de materialismo y espiritualidad…de cuerpos mortales y almas ¿inmortales?, compartiendo un amor prácticamente desconocido, único en el mundo, al combinarse en él dos fortísimos pero dispares afectos: Su mutuo amor hombre-mujer/mujer-hombre, y su también mutuo cariño de madre-hijo/hijo-madre, fusionados ambos tipos de afectos en un todo armónico; como en una sinfonía se mezclan las “blancas” con las “negras!, las corcheas y semi corcheas, las fusas y semifusas, así mismo se amalgamaban entre sí ambos afectos, formando una deliciosa obra única, toda ella armonía, afinamiento, dulce concordancia, reafirmando, reforzando, uno al otro, mutuamente, ambos afectos, al servicio los dos de una misma, única, razón de ser: Mantenerlos unidos de por vida, sin que ninguno de ellos dos, Ágata y Eusebio. Eusebio y Ágata, desfallecieran en su mutuo amor en ninguno de los momentos de su vida que seguirían al en tal momento vivido Bastaron cuatro, ...
... cinco, todo lo más, seis enviones de él para que su madre alcanzara el primer orgasmo de los muchos que en esa tarde, en esa noche que a la tarde seguiría, disfrutaría. Fue largo, muy largo, intenso, muy intenso, eyaculando a grifo abierto, como pocas, muy pocas veces antes le había pasado…por no decir que como nunca antes le había sucedido… Y Ágata se volvió loca; loca de atar… Loca de deseo, loca de pasión, loca de amor por él… Y se empleó a fondo con su hombre…con su macho de su alma, como hembra embravecida por el celo; sus caderas, que hasta entonces empujaran lenta, suavemente, se tornaron hasta agresivas, moviéndose a velocidad cada vez, cada minuto, cada segundo, más rápido, más trepidantes, en una locura de deseo…en una locura de lujuria libidinosa, tomando el mando, el control, de la relación, imponiendo un ritmo que, poco a poco, se iba tornando más y más frenético, ritmo al que él al instante se adaptó como anillo al dedo, como guante a la mano, tallando en ella al mismo ritmo frenético que ella demandaba… Así, los repetidos orgasmos de ella fueron sucediéndose en secuencias temporales más irregulares que regulares, solitarios unos, encadenados en cascada de tres, cuatro y más otros, pero todos, todos increíblemente intensos, de tremendas eyaculaciones. Ágata se sabía multiorgásmica por naturaleza, dada su ardorosa condición, al experimentarlo en los “findes” de sexo loco, salvaje, con las “presas depredadas” por ella y su amiga Chelo en sus “cacerías” de viernes y ...