1. MADERA Y FLORES


    Fecha: 30/08/2021, Categorías: Incesto Autor: sweet.ciro, Fuente: SexoSinTabues

    Siempre fui muy independiente, tranquilo, digamos, reflexivo. Mi mamá era una persona solitaria y depresiva, que calmaba su ansiedad de vivir relacionándose con cuanto hombre le hacía un guiño. A mi corta edad ya habían vivido con nosotros al menos tres individuos y ninguno se había querido quedar. Mi papá biológico era un mito para mí, pues ni siquiera lo recordaba. En casa vivíamos mi mamá y yo. Entonces no tenía más hombre en el hogar que su pequeño hijo Francisco, es decir yo, de 8 años. Tenía su cama en el cuarto con ventana a la calle. El mío era más chico, con una cama individual y los muebles regulares para un niño de segundo grado de primaria: un escritorio infantil, lámpara, cesto para juguetes, etc. Estaban comunicados sin cortina ni puerta, y podíamos entrar y salir de un cuarto al otro como si fuera uno. A los ocho años me dejaba al cuidado de la señora que hacía la limpieza y me cuidaba hasta las cinco de la tarde. Yo caminaba y regresaba de la escuela primaria en compañía de otros niños, que por el camino se iban quedando en sus casas. Como yo vivía más retirado, me tocaba caminar solo un buen tramo. Cuando no había hombre en casa, mi mamá me dejaba dormir junto a ella, en su cama. Era muy cómoda y limpia, como que olía a flores y a su cuerpo. A veces aun se despierta en mí esa especie de memoria olfativa y me lleva de nuevo a ese lugar, a persar de que ya pasaron tantos años. Su cuerpo era de formas exhuberantes, consta en fotografías, y por la época de la ...
    ... sicodelia usaba minifaldas de colores vivos, pantalones cortos que resaltaban sus caderas, blusas al cuerpo y peinados de la época. No concordaba su estilo de ropa provocadora con su carácter pasivo y melancólico. Supongo que lo hacía para dejar ver que era lo bastante joven como para conseguir marido, pues en los sesentas una chica soltera y con un hijo era vista como personaje de un drama de película. Nuestra ciudad era caliente y el invierno casi no se presentaba en ningún año. Mi mamá tenía un puesto de ropa en un mercado popular y trabajaba los siete dias de la semana, con énfasis en sábado y domingo, que eran los días de mayor venta. Vendía ropa para damas, jovencitas y niñas. No eramos ricos, pero no nos iba nada mal. Sólo eramos algo solitarios, pues como dije, en casa estábamos los dos únicamente. Una noche particularmente caliente, después de cenar, estuvimos viendo televisión hasta tarde, digamos las diez de la noche. Eran programas policiacos, Kojac, Cannon, no recuerdo bien. Pero mi mamá me había permitido desvelarme un poco porque no teníamos sueño, era muy fuerte el calor y el ventilador apenas se daba abasto para refrescarnos. Despues de la tv mamá propuso un baño y nos metimos bajo la regadera. Estuvimos contentos peleándole al calor, desnudos ella y yo. Mi mamá tenía un lunar en forma de corazón cerca del ombligo, bajando un poco hacia la pelvis. Era pequeño, como del tamaño de una uva pasa. Hacia abajo, casi frente a mi cara veía la mata de vello que coronaba ...
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