-
El Niño de la Casa (Episodios 1-5)
Fecha: 19/03/2020, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Phoenix1986, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... detenido. La seguía chupando o se la sacaba de la boca y la lamía mientras la apretujaba con su mano para que no quedara ni una gota de semen en el interior de mi pene. Esas gotitas salían tímidas desde mi puntita y mi madre las lamía rápido dejándome el capullo limpio y reluciente: se lo había tragado todo. Con la cara enrojecida me miró fijamente a los ojos y me sonrió, esta vez con complicidad, con cariño. Subió a mi altura y me acarició la mejilla. Me dió un suave beso en los labios sin abrir la boca y, cuando se apartó, dijo: -Cariño, espero haberte desfogado más que nunca. Lo he hecho con todo mi amor... eres mi hijo y te quiero, ya lo sabes... Mi expresión reflejaba la incredulidad de vivir en aquel sueño. Pero debía decir algo: -Gracias, mamá... Muchas gracias... Me ha gustado mucho... Nunca me habías ayudado tanto... -Cielo, es un placer ayudarte -dijo ella.- Pero he aceptado que no solo lo hago por ayudarte... es algo que también me gusta... es algo que deseo hacer... Así que, si a ti te parece bien... si los dos lo deseamos... podemos. No dije nada. Solo asentí con la misma cara de incredulidad que hacía un rato. Mi madre volvió a hablar: -¿Quieres dormir conmigo esta noche? Laura y Marta no vuelven hasta mañana... Volví a asentir, pero esta vez también hablé: -Claro, mamá... Me encantaría. Cuando apagamos la luz nos tumbamos en su cama tal qual íbamos: ella en bragas y yo completamente desnudo. Nos deseamos las buenas noches con un ...
... beso en la boca que se alargó unos instantes. Yo no tenía sueño y tampoco creí ni por un momento que me fuera a dormir así como así. Pasados unos minutos mi madre y yo nos volvimos a acurrucar. A pesar del calor que hiciera queríamos estar cerca. A oscuras le palpé el pecho y me sentí protegido pegándome a él. Nos volvimos a morrear y a acariciar, esta vez sin decirnos absolutamente nada. Estábamos de lado el uno enfrente al otro, pegados, muy pegados. Mi polla se endurecía de nuevo por momentos. Fui a comerle las tetas tal y como me sentía: era su bebé otra vez, aunque ahora era diferente. Me pegué más a su cuerpo y tuve la idea de que, si había alguna forma de morir para elegir, esta sería ahogado con la cabeza entre aquellos pechos. Pasó un buen tiempo, quizás horas, de magreo y de no dejar dormir al otro, aunque prefería mil veces estar de aquella manera que dormir. Me pegué al máximo a su cuerpo y ella notó mi pene endurecido totalmente presionado contra ella. Más concretamente contra sus bragas. -Hijo... -habló en susurro.- Ya vuelves a estar como una moto, cariño... -Mami, me gustas mucho... -Vaya por Dios, Roberto... -dijo apartándome un poco para poder tocar con su propia mano mi polla.- No recordaba la marcha que teneis los adolescentes... -Es por ti... tu me pones así... Se rió muy bajito y me apretó también contra ella en aquel abrazo cada vez mas pasional, sin soltar mi falo. -Mamá... -dije yo aún en susurros.- Contigo nunca me canso... Repetíria ...