1. Mi querida hija


    Fecha: 26/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Jim, Fuente: CuentoRelatos

    ... la habitación que habíamos medio acondicionado para ella, salía a las horas de la comida y un ratito por las tardes para tomar el sol en el porche cuando no llovía. Decidí darle espacio, con la intención de que poco a poco se fuera abriendo y me contase porque estaba aquí y sobre todo que le pasaba.
    
    Aunque no había mucha conversación entre nosotros pude observar que la niña que se había quedado en la capital se había convertido en toda una mujercita. No podía dejar de mirarla cuando se paseaba por la casa tan sólo con una camiseta que apenas tapaba sus bragas. Era mi hija sí, pero también era una mujer con un cuerpo despampanante. Hablé con su madre varias veces, ella estaba tan preocupada cómo yo por su comportamiento, aunque no quiso decirme las razones de su huida, “tiene que ser ella quien te lo cuente” fue su contestación ante mi insistencia.
    
    —¿Hoy voy a visitar a algunas personas del pueblo, me acompañas? –Ya la primavera había avanzado y necesitaba que Sara comenzase a cambiar su actitud. Esconderse no era la solución. Me miró sorprendida unos segundos y afirmó con la cabeza.
    
    Salimos ambos de la casa a media mañana, el sol en lo alto hacía que la temperatura resultase muy agradable. Por primera vez en aquellos más de dos meses, Sara me fue preguntado por mi vida en el pueblo, que hacía allí y cosas de las pocas personas que nos encontramos. Le sorprendió saber que en aquel pueblo yo era el más joven con diferencia, que los once vecinos restantes superaban ...
    ... los setenta con mucho, que apenas salían del pueblo una o dos veces al año y que yo era su única comunicación con la ciudad durante el invierno. Mientras comíamos no paró de mirarme:
    
    —¿Tengo algo raro en la cara? —le dije sonriendo.
    
    —¿Eres feliz aquí?
    
    —Si hija, claro. Mucho más que en la ciudad. ¿Por qué lo preguntas?
    
    —Cuándo te separaste de mamá viniste a aquí y aunque ella se cansó de decir que en un año volverías, nunca lo hiciste. Por eso me imaginé que aquí habrías encontrado algo o alguien que te hacía feliz. Hasta hoy no sabía que podía ser eso, pensé que igual me había equivocado y que no serias tan feliz como yo me creía. Que te habrías resignado como piensa mamá. Hoy lo he entendido cuando vi tu cara al pasear, cuando hablabas con esa gente. Esto te hace feliz.
    
    —¿Te hace feliz a ti estar aquí?
    
    —Si claro —siguió diciendo ella— me gusta estar contigo, pero no sé si yo encuentre aquí lo que busco.
    
    —Y qué es?
    
    —Aún no lo sé.
    
    —Si puedo ayudarte, me gustaría.
    
    —Ya me ayudas dejándome espacio y no agobiándome como mamá.
    
    Las siguientes semanas salimos a pasear todos los días, ella era la que me pedía hacerlo, aunque el tiempo no fuese bueno. Largos paseos por el monte donde se iba abriendo cada día más e iba sabiendo cosas de su vida. Nos acostábamos a la sombra de algún árbol durante las horas de calor de julio, Sara apoyaba su cabeza en mi vientre y yo pasaba mi brazo por su pecho mientras digería toda la información que me daba. Lo cierto es ...
«1234...»