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Mi querida hija
Fecha: 26/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Jim, Fuente: CuentoRelatos
... que la chica fría y distante que había recogido en la estación poco tenía que ver con aquella que estaba allí conmigo. Se reía mucho, hablaba sin parar y cualquier cosa le valía para correr, saltar o crear un juego para retarme. Quien llega antes a aquel árbol, quien tira la piedra más lejos, quien come más rápido y así un largo etc… Aquel primer día de agosto fue la primera vez que vi a mi hija como una mujer, no como la niña con la que había convivido hasta los once años. Salimos a pasear como cada mañana y una caída mía, el día anterior en uno de los juegos, era el tema de conversación y las risas. Aquel día decidimos explorar todo el día y no ir a sitios que yo había visitado de antemano. Caminamos mucho rato por unos senderos estrechos y empinados hasta que llegamos a un riachuelo bastante caudaloso que discurría con agua clara y a gran velocidad. Lo seguimos hasta que el riachuelo se convirtió en un río mucho más ancho y con grandes pozos de agua. Estábamos cansados el sol junto con el bochorno del mediodía nos habían empapado de sudor, ambos nos despatarramos a la sombra en una gran losa de piedra a la orilla del río: —¿Por qué no nos damos un baño? —Sugirió Sara señalando el pozo de agua que teníamos enfrente— creo que ahí casi nos cubre. —No sé hija, seguro que está congelada además no tenemos bañador. —¡Qué más da! Hace mucho calor, estamos muy sudados, un baño nos dará la vida. Aún estábamos debatiendo si bañarnos o no cuando Sara se quitó la ...
... camiseta y el pantalón corto que llevaba. Cuando vi su sujetador negro aprisionando con fuerza aquellos dos pechos y su tanga de hilo que se perdía entre sus nalgas, mi polla se endureció como una piedra. Intenté que no fuera así, no quería que mi hija notase que yo me había puesto duro al verla medio desnuda, pero era imposible. Aquellas más que generosas tetas, el redondito culo y el cuerpo de escándalo que los acompañaban nublaban el juicio de cualquiera. Se metió al agua despacio: —Está helada —dijo girándose hacía mí. Mis ojos se posaron en sus gruesos pezones que intentaban agujerear el sujetador, a lo que mi polla respondió con dos latigazos que me hicieron doblar las piernas. Me quedé en bóxer lo más rápido que pude con la certeza que el agua fría ayudaría a bajar mi dureza. Y ayudo el agua casi polar, un tiempo al menos. Todo volvió a ser como al principio cuando Sara empezó con sus juegos. Se colgaba en mi espalda, en mi pecho, me empujaba o intentaba meterme la cabeza bajo el agua. Yo solo sentía sus pezones rozando mi cuerpo o su culo frotar mi polla. Perdí la cabeza, dejé de ser consciente de quienes éramos y comencé a jugar también. No de la misma forma que ella, claro. Buscaba la manera de tocarla de apretarla contra mí. Meter mi mano en su sujetador con el pretexto de sujetarla para que no se cayera, así aprovechaba para sobar sus tetas a placer. La subía en el aire y al bajarla muy despacio pasaba sus tetas por mi boca. Metía mi mano en su tanga intentando ...