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Balseros (VIII): Hormonas traicioneras
Fecha: 26/09/2021, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos
... blanco aunque las tenía entreabiertas, brazos fornidos y extremadamente venosos, tatuaje estilo presidio en el antebrazo derecho, manos grandes y toscas y un bulto medio pronunciado en su portañuela, su pecho, se parecía al de un torete, abultado y musculoso cubierto por una delicada camiseta blanca, al parecer gastada como la mía en el cual se podía notar abundante y esparcido vello, con unas mangas que cubrían apenas lo que cabía de sus monstruosos bíceps en ellas. Su rostro mostraba facciones árabes con rudeza masculina propias de esa raza y una protuberante y hermosa nariz aguileña, y su piel era bien blanca, aunque hablaba español a lo cubano. Me tendió la mano para ayudarme a incorporarme y yo negué con la cabeza, bajando la misma con pena, tampoco me quité las manos de mi bulto, que se mantenía enérgico luego de ver aquel animal que tenía delante de mí. Soltó una carcajada y me dijo: perdóname es que, así entre luces con esa barba a medio salir y tu camiseta gastada te confundí con uno de los drogadictos que de vez en cuando pernoctan por la zona, para luego agregar, tu no estás tan flacuchento ni demacrado como ellos, se te nota por el cuerpo, estas limpio y tu color es normal… por "lo otro" no te preocupes, las hormonas a tu edad son bien traicioneras. Sonreí más calmado y no pude evitar decirle: ¿Cuerpo? cuerpo el tuyo, tienes un pecho que parece el de un toro. Me ofreció una vez más su mano para poder incorporarme mientras se presentaba. Me llamo Ali, y mis ...
... amigos en la prisión me decían así mismo "El toro" dijo con una voz muy masculina y sensual y soy mitad cubano mitad árabe, pero mi familia es española, agregó. Yo agarré su enorme mano y por fin me puse de pie. -Yo creo que estos españoles se han mezclado hasta con Marcianas ¿cómo te llamas? -Me llamo Javier mucho gusto. Entonces fue cuando sin el más mínimo pudor puso cara de asombro y dijo: eso no se te va a bajar por un buen rato, al no ser que te hagas una buena paja, así que mejor entra porque la gente te puede ver por la calle, dicho eso, botó lo que quedaba de su cigarro y me abrió la puerta cortésmente. Me pasó a un amplio salón completamente inutilizado para luego llevarme a uno más pequeño con aire acondicionado y un baño visible. Haz lo que tú quieras, yo no estoy en nada, el baño está ahí a la derecha y no te preocupes que yo a tu edad me hacia 3 pajas diarias y ahora que tengo 42 no puedo dormir si no me hago una. Se arregló su bulto sin pudor alguno como antes y agregó: desde que estuve preso en cuba con todos aquellos delincuentes, no veía una pinga tan parada como esa. ¡Ahí sí que se veía todo tipo de cosas! El morbo era extremo, los continuos comentarios sexuales de Ali y el contraste con aquella voz ronca y masculina hacían que mi pinga si tocármela apenas, ya me tuviera todo el pantalón mojado. Me quede estático sin saber que hacer. Estamos solos, me dijo; puedes hacer lo que te plazca. Yo no te voy a molestar, tampoco a juzgar. Mi mente ...