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Balseros (VIII): Hormonas traicioneras
Fecha: 26/09/2021, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos
... la chupó par de veces y saboreo todo el néctar que provenía de ella luego paso la punta de su lengua por aquel lugar que ni yo creo recordar haber descubierto nunca en mi glande y que me hizo retorcerme de placer y perder el control de mis acciones, hasta que casi en un susurro le dije: me voy a venir. Entonces se separó rápidamente de mi para poder observar como mi leche salía en potentes chorros y alcanzaba a salpicarle su hermoso pecho. Quedé inmóvil, sin palabras mientras mi pinga todavía se veía roja y mojada. Me arrodillé para limpiar su pecho con mi boca, a lo que el ripostó con voz autoritaria: no es necesario, e hizo un ademan de ayuda para que yo me pudiera levantar del suelo donde yacíamos los dos. Tomó sus pantalones, se los puso y salió disparado a un lavamanos cercano, regresó secándose con una toalla y me dijo muy serio: vístete que en unos minutos llega el ayudante; secó las gotas de leche que habían caído en el suelo con la misma toalla, me extendió mi ropa y me dijo vete al baño y no salgas hasta que yo no te vaya a buscar. Ya allí como que no tenía ropa, pues decidí lavarme la cara y todo lo que me encontré sucio. Luego de unos minutos sentí pasos y corrí a esconderme y cuál no sería mi sorpresa cuando oí dos voces en vez de una en una acalorada discusión. La voz más joven decía: a mí no me gusta, yo lo he hecho nada más que para probar. La otra voz era la de Ali que le reprochaba: Si, pero bien que te gustó cuando te metí el dedo, además a mí no me ...
... vengas con ese cuento, que yo tengo tremenda calle y ¡tú tienes el culo o roto desde hace rato! Me entró ganas de reírme, pero me controlé para que aquel flaco de ojos color miel claro y piel bastante blanca, no me descubriera; era, al parecer era el ayudante y mostraba tremenda cara de angustia, tenía facciones europeas en la cara y un cabello negro como azabache que coronaba sus sienes. Bueno ¿y a que viene ese deseo de cogerme el culo o ahora? “jefecito” ripostaba el muchacho que tendría mi edad y en verdad, comparado conmigo de" culo" no tenía nada, aunque tampoco era chato. ¡No me digas jefecito que tú sabes que me molesta! Gritó mi improvisado amigo. Además, desde que empezaste el jueguito todos los sábados, siempre he tenido deseos de cogerte ese culo o rico, agregó en tono morboso y se le abalanzó encima, le aflojó el cinto y le masajeó sus nalgas que se perdían en aquellas toscas manos; en realidad mis ojos no podían creer lo que estaba mirando, al mismo tiempo que mi pinga volvía a formar la carpa de circo nuevamente en mi pantalón. El "jefecito" inmovilizaba a su ayudante contra el lavamanos y le pasaba la lengua por su cuello y las orejas, le agarraba las manos con fuerza y restregaba su cuerpo en la espalda del contrario; Suéltame le oí decir al flaco, tú me gustas, pero tu pinga es muy grande, eso duele mucho. Hubo una pausa, y entonces Ali, con una sonrisa pícara le dijo: eres un cobarde y siguió: ¿si fuera mas chiquita como de 7 pulgadas me complacerías? A lo ...