-
Balseros (VIII): Hormonas traicioneras
Fecha: 26/09/2021, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos
... voló rápido y en lo único que pude pensar fue en que mi poca experiencia con hombres, ¿y hora que hago? fuera de Rogelio nunca había estado con ningún extraño. Mi ingenuidad de novato no me dejaba entender si lo que este atrevido ex - presidiario me brindaba era confianza de hombre o quería pasar un rato conmigo. Yo había oído historias de violaciones en la prisión y me aterrorizaba la idea de ser violado a mis 23 años. Aunque bien podía imaginarme a ese animal que tenía ante mis ojos, encima de mí, haciéndome el amor con permiso previo. Entonces, la erección que ya estaba bajando, volvió a aumentar por culpa de mis morbosos pensamientos. Oí una vez más que me decía con voz firme y segura: No tengas miedo que aquí no va a pasar nada que tu no quieras para luego repetirme: te dije que yo no estoy en nada, y se paró en frente de mí. En realidad no sé qué quiso decirme con eso, pero con la calentura que yo tenía en ese momento, eso me sonó como a... llénate de valor y acaba de mostrarme todo lo que llevas. Me quité la camiseta, el pantalón y hasta los zapatos y le deje ver al fin todo mi cuerpo ante su asombrado rostro, y comencé a jugar con mis tetillas mojándome la punta de mis dedos con mi propio lubricante que chorreaba desmesuradamente, mientras me apretaba la pinga con la otra y de vez en cuando me jugaba con mis bolas. Eso tiene que haberlo excitado, porque se quitó su camisa rápidamente y se aflojó el cinto para agregar en tono de burla: ¡vaya! si el niño me va a dar ...
... un show privado y todo. Sonrió y dejo caer sus pantalones, sin dejar de mirar como yo me acariciaba todo mi cuerpo después del incentivo que él me había dado; quedó completamente desnudo como yo, para luego advertirme: por favor no te vayas a venir ahora; a lo que yo respondí si se me sale, no importa, aquí hay más y señalé mis bolas que parecían de juguete comparadas con las de él. Su pinga, con la excitación y el morbo que reinaba en el ambiente, creció desmesuradamente como de 9 o 10 pulgadas. Me rodeó con sus musculosos brazos y me perdí entre ellos, su pecho me quedo justo en la cara y su pinga en mi ombligo. Me apretó con fuerza y me comenzó a acariciar las nalgas con gestos toscos pero placenteros luego me acarició la espalda y la nuca y sin separarse de mi cuerpo rozaba el suyo y jugueteaba con mi cabello, yo en cambio pasaba mi lengua por su velludo pecho y sentía aquel aroma tan delicioso de hombre maduro y fornido, lamia sus tetillas y hacia con mi boca todo lo que me permitía mi inmóvil posición, cada movimiento que hacía, cada caricia que me daba me excitaba aún más, pasaba su lengua por mis orejas, mi cuello y mis bíceps que yo contraje toda intención para hacerlos notar, me subió los brazos, y los aguanto con fuerza con una de sus manos, lamió mis pectorales y mis tríceps para luego lamer también mis axilas por un buen rato, y chupar mis tetillas, por último se arrodilló y me dijo: ya sé que estas a punto de venirte y se tragó mi pinga hasta sentir su garganta, ...