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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)
Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... la piel, el sudor empezaba a ser una lata, no podía con ello. Todo eso, sumado al calor que comenzaba a entrar sin parar en el coche, hizo que Carmen comenzara a tener la sensación de estar en un ataúd con ruedas. —Hace un calor de mil demonios —matizó. —Lo peor, será llegar al pueblo y que hará frío —los dos rieron— tía es verte y me da un calor… ¿No te asas? —Sí, pero ¿qué le voy a hacer?, por la ventanilla entra calor y el aire acondicionado solo da calor. —De acondicionado no tiene nada, solo es aire. Pues ponte cómoda, que vamos a estar aquí un buen rato, nos hemos duchado para nada. —¿Qué quieres que haga? ¿Me tiro el agua por la cabeza? —decía ella simulando con la botella cerrada que lo hacía. —También estará caliente… —rieron ambos. Felicidad parecía que no les faltaba. Sergio añadió— quítate algo. —Sí claro, me quito algo y que me vea todo el mundo, quita, quita. Sergio se quedó con cara de circunstancia sin entender esa vergüenza que tenía su tía. Su madre en alguna ocasión similar, se había quitado la camiseta, quedándose en sujetador delante de ellos y nadie de otros coches se fijaba, “y eso que tiene pechos para que la miren…”. El joven accionó el intermitente y según le dejaron paso, se colocó en el carril de la derecha, el otro que todavía seguía abierto. Quedándose sin conductores en el lado del copiloto, solo el arcén y monte virgen. —¿Así mejor? —preguntó el chico. —Que no, Sergio, ¡¿Cómo me voy a quitar la ...
... ropa?! —Nadie te va a ver, como mucho algún conejo, vas a ser la comidilla de los animalitos del bosque. —Prefiero ir así —acabó diciendo algo sonrojada sabiendo que se moriría de calor. —Como veas, tía, yo ahora voy mucho mejor, solo para tu información. No llegaron a transcurrir más de diez minutos, el coche se había vuelto una barbacoa, pareciendo incluso que se estaba mejor fuera que dentro, algo insufrible. Apenas habían avanzado 30 metros y a Carmen el sudor le caía en grandes gotas por la frente surcando sus pómulos sin que diera la sensación de inmutarse. Sin embargo, las sentía como punzadas en su rostro, no aguantaba más. —Es insoportable —dijo aunque su vergüenza, orgullo o algo que ni ella sabía que era, le seguía manteniendo con la camisa y el pantalón. —Yo he mejorado, tengo calor, pero mejor —sin la camiseta el aire ardiendo que entraba por la ventanilla no le agobiaba tanto. —No me mientes ¿verdad? —Tócame el brazo, toca —Carmen pasó la mano por donde decía su sobrino, su piel estaba cálida, pero no húmeda— ni una gota. —No lo aguanto, estos pantalones están calados y la camisa se me está pegando a la piel todo el rato, que sensación más... más… Sergio la dedicó una mirada, Carmen sabía lo que le estaba diciendo con esos ojos, sabía lo que tenía que hacer. Sin embargo por alguna razón basada en la moralidad o en a saber qué no se decidía. El muchacho se giró y buscó en su mochila mientras el coche seguía parado, sacando de ella un bañador corto ...