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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)
Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... que se lo pasó a Carmen. —Esto es lo único que tengo, tía cámbiate, hazme el favor —le dijo con voz seria. La mujer dudó con el bañador en la mano si hacerle caso a su sobrino. Aunque su agonía era mayor que su pudor, en un momento de decisión comenzó a desabrocharse el pantalón. Se lo bajó de manera rápida y nerviosa, pensando que en ese momento el mundo entero prestaría atención a lo que sucedía en el coche. Sin embargo al vestirse, el mundo seguía tal cual y ningún informativo prestó atención a sus piernas desnudas, su vergüenza había sido una tontería. —Mucho mejor —dijo resoplando— esto es otra cosa —incluso se quitó los zapatos dejando los pies al aire con todas las uñas pintadas. —Te lo dije, es que con ese pantalón largo te iba a dar algo. Estás muy sudada, bebe agua que a ver si te vas a deshidratar. Después de un trago de agua, Carmen vio que lo que le había dicho su sobrino tenía un efecto rápido, parecía que no se equivocaba con sus suposiciones y sin pensar en quien la vería esta vez, le dijo. —¿Tienes una camiseta holgada y que transpire, cariño? —Que va, si no ya me la habría puesto, todas son normales, si tuviera alguna de un equipo de futbol o esas que dan de publicidad en alguna carrera… —Una pena… —Carmen se apartó el pelo algo mojado del rostro y añadió— bueno, ahora mi vida, no mires, ¿vale? —¿Por qué? Carmen se alzó la camisa por los hombros y la sacó con algo de gracilidad, a pesar de que estaba mojada y la piel la ...
... intentó retener. Sergio que no había retirado la vista, no pudo evitar ver la lencería de encaje preciosa que llevaba y como sus pechos parecían tan mullidos como cuando los notó contra su cuerpo minutos atrás. La mirada se detuvo en el tiempo. Con anterioridad había observado los senos de su tía ocultos bajo el bañador, casi todos los veranos en la piscina de su casa echaba una ojeada. Sabía que eran bonitos, no le cabía duda. Pero en ese momento, con aquella lencería, experimentó una sensación de estar ante el mejor busto que sus ojos habían contemplado. Entendió que no tenía tanta razón al decir que ver a alguien en bañador o ropa interior es lo mismo. —Ostras, perdón —dijo Sergio en voz baja algo avergonzado. —Tranquilo, no pasa nada —le contestó Carmen ajena a esa mirada que Sergio le dedicó. Mientras se ponía la camisa estirada por encima para que no se le viera el sujetador añadió— así está mejor. No hay ni comparación, ¡Qué cambio! —Mira que no hacerme caso... —Es que hijo, una tiene su pudor —algo sonrojada. —Tía, no creo que nadie te mire, la gente está pendiente de cabrearse por el calor, como mucho te pondrán el ojo 1 o 2 segundos. Y si miran, pues que se alegren la vista y ya. Los dos siguieron callados en el coche contemplando la caravana apenas sin moverse, extendiéndose a lo lejos de forma interminable. Apenas pasaron 10 minutos, que Sergio vio la siguiente salida, algo se encendió en su mente y una gran idea surgió. —Tía no sé cuánto más ...