1. Virgen a los cincuenta años


    Fecha: 02/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... tenga la edad que tenga.
    
    Fuimos para su habitación. El calor de la cocina de hierro calentaba toda la casa. Se podía follar destapados. Yo había pisado la pañoleta con la que mi tía atara mis manos, la cogiera y la llevaba en mi mano derecha. La otra mano me la había cogido mi tía para llevarme a su dormitorio. Al llegar a la habitación paré al tropezar con la cama. A tientas le vendé los ojos. Me preguntó:
    
    -¿Quieres que estemos iguales?
    
    Lo que quería era quitarme la venda y verla desnuda, pero le dije:
    
    -Sí.
    
    Sentí el ruido que hacía mi tía al echarse sobre la cama. Quité la venda y la vi desnuda. Sus gordas tetas tenían areolas grandes de color marrón y sus pezones eran gordos. Su coño aún tenía más pelo del que yo imaginara cuando se lo comí. De sus axilas sobresalían algunos pelos y a sus piernas se le podía pasar la moto sierra de tanto pelo que tenía, es broma, pero tenía más pelo ella en las piernas del que yo tenía en las mías. Me gustó su cuerpo, me gustó mucho. Me metí en cama, la besé y le dije:
    
    -Te voy a comer toda.
    
    Mi tía Ramona se abrió de piernas y se dejó hacer. Comencé lamiendo besando y lamiendo los puentes de sus pies, sus dedos... Subí besando y lamiendo el interior de sus muslos. Lamí su jugoso coño unas cuantas veces. Subí lamiendo y besando su vientre, su ombligo... Llegué a sus tetas, lamí sus pezones y sus areolas y después le mamé las tetas. Lamí sus axilas, besé y lamí sus hombros, besé y lamí su cuello y acabé besándola en la ...
    ... boca. Mi tía recibió mi lengua con la suya y nos perdimos en un beso largo y lujurioso. Yo a los diecisiete años no tenía ni pajolera idea de que las mujeres tenían un punto G, pero sabía que al meter y sacar el dedo en el coño apretando hacia arriba les gustaba más. Fue lo que hice, meterle un dedo en el coño, con ese dedo hice hueco para meter dos. Con los dos hice hueco para meter tres y metiendo y sacando tres dedos y mamando una de sus tetas, se corrió cómo una bendita.
    
    Al acabar de correrse le lamí el coño, la quería excitar de nuevo para penetrarla, pero mi tía Ramona estaba excitada de más, ya que me dijo:
    
    -Métemela a ver que se siente.
    
    Froté mi polla en su coño y luego le metí la punta. No se quejó. La besé, empujé y le entró el glande. Ahora sí que se quejó:
    
    -¡Quítala!
    
    La quité despacito, despacito le volví a meter la punta, despacito la volví a quitar, despacito la volví a meter y me corrí dentro de ella. Mi tía Ramona al sentir mi leche dentro de su coño me cogió el culo y tiró de mí con fuerza. Entró la mitad de la polla de un tirón. Seguí corriéndome y jadeando. Mi tía Ramona se sacó la venda. Vio que no llevaba puesta la mía, pero no le dio tiempo a decir más qué:
    
    -¡Me corro en tu polla, Quique!
    
    Su vagina estranguló mi polla y comenzó a correrse cómo un río al tiempo que tiraba de mí y la polla llegaba al fondo de su coño.
    
    Al acabar de corrernos, con toda la polla dentro y entre beso y beso, le pregunté:
    
    -¿Te corriste al ver que no tenía ...
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