1. Cazador cazado I: Fuego lento


    Fecha: 06/10/2021, Categorías: Gays Autor: baco, Fuente: RelatosEróticos

    ... hombros de él y sintió como una mano le corría las bragas a un lado, sintió la humedad que ella misma había producido y como se le encajaba despacio aquella verga que acababa de comer con tantas ganas. Inmediatamente puso sus manos sobre el cuello del él y apretó fuerte. Él la rodeó con sus brazos y la sostuvo firme para enseguida subirla y bajarla, en movimientos cortitos en los que se la encajaba toda. Belén ya no gemía, jadeaba, gritaba, chillaba. Sus chillidos se volvían largos y agudos cada que él al tiempo de penetrarla, le besaba el cuello con gran intensidad.
    
    Belén se sorprendió mal al darse cuenta que se estaba corriendo, "maldito" alcanzo a decir entre jadeos y seguidamente un suspiro, un chillido y un abrazo fuerte.
    
    Intentaba tomar aire pero él la seguía penetrando con violencia. Se sentía muy mojada, de pronto débil, de pronto muy sensible. Lo que más maldecía entre esa nube de placer era que ella misma no se podía detener, su cintura acompañaba las embestidas con movimientos de péndulo que hacían llegar esa pija hasta lo más hondo. Él también sentía la humedad, lo blando que se había vuelto ese cuerpo y, sin embargo, no cesaba. La alzó de nuevo y le dió vuelta, ella inocentemente (o instintivamente) puso sus manos en el volante sin percatarse del todo que él la volvía a acomodar para encajarla. La sujetó del cabello para hacerla recostar su espalda contra su pecho y en un subir y bajar la volvió a penetrar. Su pija, empapada, entraba tan ajustada que de ...
    ... verdad hacia maldecir a Belén. Ahora sus pies eran los que se apoyaban sobre el volante y soltaba insultos, gemidos, trataba de respirar, quería pedir piedad, una pausa...
    
    No hubo tregua. Cuando sintió las inmensas manos de él (en proporción a su cuerpo) sobre su pecho, sintió que se desmayaba. Intentó quitarse las manos pero fue inútil. Era bombeada por una pija que parecía no rendirse nunca y sus senos eran apretados, acariciados, restregados por esas manos ásperas.
    
    Recostó su cabeza hacia atrás, apoyándola en el hombro de él y se entregó ya. Un gemido continuo, a la par de las embestidas se mantenía en el auto. Ella sentía como sus pezoncitos era apretados y maldecía una y otra vez.
    
    Hasta que empezó a escuchar como una esperanza a lo lejos, como aquél perdido en el desierto cree alucinar al ver el agua, así empezó a escuchar ella los jadeos de él y, al tiempo, unas embestidas tan fuertes que su cuerpo sonaba (aún más) sin parar.
    
    Le empezó a suplicar al oído que acabara, lo quería motivar, pero sus palabras se quedaban en un gemido inentendible y en más maldiciones. Su cuerpo era sacudido hacia arriba y sentado de golpe en esa pija que se hichaba más, a punto de estallar...
    
    La abrazó fuertemente y empujándosela bien adentro se dejó llevar.
    
    Ella sintió las contracciones, las violentas chispas de aquel líquido que la llenaba y se dejó morir en ese charco de placer. Sus piernitas temblaban, toda ella tembló ya no sabía si se estaba corriendo o si se estaba ...
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