1. Intercambio de parejas


    Fecha: 06/10/2021, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Cuando a mi mujer y a mí nos apetece tener sexo con otras personas hacemos un intercambio de parejas, habitualmente en un discreto hotel de la sierra segoviano-madrileña —el último viernes de cada mes— en donde ya somos clientes conocidos las cinco o seis parejas de matrimonios que tenemos este gusto o esta afición —algo hay que llamarlo— sexual.
    
    Normalmente, tras cenar y tomar una copa en animada y expectante charla, en una pecera de cristal en forma de globo se meten papeles con los nombres escritos de los hombres —maridos— que estemos, y es cada mujer quien mete la mano, elige, y saca un papel con el nombre de la pareja sexual para esa noche. Si toca tu propio marido, se siente, mala suerte. Bueno, siempre se puede negociar con los que más amistad se tiene.
    
    El último viernes —de manera natural, sin apenas hablarlo o discutirlo— se decidió poner en la pecera todos los nombres, tanto de mujer como de hombre, dando lugar a la posibilidad de relaciones homosexuales, siempre y cuando se aceptara de manera explícita por parte de todos y todas en el momento del sorteo.
    
    No es nada extraordinario. Pongo la mano en el fuego por que todos los presentes tenemos nuestra faceta bisexual y en más de una ocasión hemos tenido sexo swinger, en especial las veces que hemos quedado dos o más parejas para tener sexo en grupo, lo que mi mujer y yo practicamos de vez en cuando dentro de un conjunto de conocidos no demasiado amplio, entre los que se encuentran algunos de los que nos ...
    ... vemos los viernes en el hotel de la sierra.
    
    Todos nos conocemos lo suficiente y tenemos mutua confianza como para que no haya sorpresas ni malos rollos —ni enfermedades de transmisión sexual, por supuesto— entre nosotros, lo que nos mueve es el sexo, así que todo se puede hablar, negociar, pactar. Además, somos ya maduritos —estamos todos entre cuarentaitrés y cuarentaiocho años— con bastante bagaje sexual a cuestas —en la mayoría de los casos nos conocimos hace tiempo en clubes liberales y asociaciones nudistas— y se trata de disfrutar, de pasarlo lo mejor posible. En realidad, aplicamos a rajatabla esa máxima que dice que en el sexo todo vale, siempre y cuando se pueda decir no en cualquier momento y nadie esté obligado a nada.
    
    Mi mujer mete la mano en la pecera y saca el papel con el nombre de Carmelo. Bien, sé que mutuamente se gustan mucho. A mí me toca Cecilia, solo he estado con ella en una ocasión hace ya varios meses, me gustó, está buena y le tengo ganas. Me saluda de manera simpática desde el fondo del salón.
    
    Ha terminado el sorteo y hay dos mujeres y dos hombres a los que les ha tocado relación homosexual. Uno es Carlos, marido de Cecilia, quien se acerca sonriente, me besa suavemente en los labios y me dice al oído: que te parece si tú y yo nos lo hacemos con Carlos en plan trío, no tiene ganas de estar solo con un hombre, y no te vas a arrepentir, nos gustas mucho a los dos.
    
    Digo que sí, observo que también se van juntos las dos mujeres y el hombre que ...
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