1. Intercambio de parejas


    Fecha: 06/10/2021, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... quieras, me gusta.
    
    A mi mujer, Ilaria, también le gusta, así que no tengo problema ni me desconcentra hablar durante el polvo. En ocasiones, insultar y decir guarradas también me sirve para excitarme.
    
    Ya me va llegando, noto esa especie de comezón que rápidamente pasa a ser un incontenible tsunami que parece comenzar en la base de la columna vertebral, continúa desde el ano por el perineo, se detiene un ratito en los huevos, se pone en ebullición a lo largo de la uretra, dando la impresión de que las venas del tronco van a estallar y el capullo ya no puede ponerse más rojo, pero lo que de verdad explota es una fabulosa sensación de placer, en el bajo vientre, en el estómago, en los pulmones, en el cerebro…
    
    Lo sé, sí, no hay que montar tanto follón por lo que en último término no deja de ser una serie de contracciones musculares y el fluir, más o menos tumultuoso y descontrolado de algunos líquidos, que en realidad todo ello no suele durar más allá de unos segundos. Pero el sexo se quedaría en simple gimnasia y producción de sudor si le quitamos la parte psicológica y lo más importante, la imaginación.
    
    Ni me he dado cuenta de si se ha corrido Cecilia. Supongo que sí dado que se queda tumbada, tranquila y quieta sobre la alfombra, y se ha echado a dormir. Miro por el ventanal, está ...
    ... amaneciendo, orino —un amigo mío dice que la primera meada después de haber follado es la mejor, porque limpia las cañerías, recuerda por donde salió el semen e indica que en un rato estaremos listos para gozar de nuevo — me meto en la ducha, alargo el relajante placer que supone y cuando vuelvo al dormitorio veo que el matrimonio está profundamente dormido en la cama. Me visto y me marcho camino de la habitación que tenemos mí mujer y yo en el piso superior.
    
    Casualidades de la vida, en el pasillo coincidimos Ilaria y yo, ambos recién duchados, sonrientes y con esa expresión zumbona que se suele poner en el rostro tras haber estado follando placenteramente.
    
    Ilaria es italiana —nos conocimos en una playa nudista del levante almeriense hace quince años, los que llevamos juntos— guapa a rabiar, cuerpazo, maravillosa persona y mujer caliente, de la que estoy enamorado tanto como ella de mí. Me da un suave beso, me pregunta si he sido lo suficientemente maricón, yo le respondo interesándome por si ha sido una buena puta, sonreímos con ganas, y como casi siempre hacemos al final de la noche de intercambio de parejas, tras un beso largo y guarramente apasionado, nos disponemos a echar un tranquilo y relajante polvo.
    
    Me gustan las noches de los últimos viernes de mes. Tenéis que probarlo, merece la pena. 
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