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Intercambio de parejas
Fecha: 06/10/2021, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... al glande puntiagudo, acampanado, muy ancho. Me han dicho muchas veces eso de que no importa lo grande ni lo grueso, sino lo travieso, pero, aunque sea cierto el dicho —yo no sé si me interesa compartir el intento de desmitificar la idea de que el tamaño del pene es lo importante— la inmensa mayoría de las mujeres con las que he follado se han vuelto locas de contentas al ver mi polla larga y gruesa. Será una reacción sicológica o el cumplimiento de una fantasía sexual o a saber qué, pero, desde luego, muy extendido y arraigado entre las mujeres, y también entre muchos hombres. Todas y todos se sorprenden por mi polla, y Cecilia y Carlos no son la excepción. Mientras la mujer se ha acercado para abrazarme y darme un excitante beso al igual que ha hecho su marido hace un momento, éste se ha agachado en cuclillas para cogerme los huevos con una mano y la polla, que está bien tiesa y dura, con la otra. Miro hacia abajo y esa parece ser la señal que está esperando Carlos para empezar a mamarme la polla, sin besarla ni lamerla, metiéndosela directamente en la boca desde el primer momento, utilizando labios y lengua bien ensalivada para comérmela con un ritmo rápido y constante. Tiene práctica, desde luego que sí, lo hace muy bien, y a pesar de que suelo tener un buen control, como siga así va a conseguir que me corra mucho antes de lo que sería aconsejable para una noche que puede ser larga. Su mujer se da cuenta y le aparta de mi polla, le besa en la boca y nos lleva ...
... cogidos de la mano hacia la cama. Hace que me tumbe boca arriba, con un par de almohadas bajo la cabeza. Cecilia se pone encima, bien erguida, con una rodilla a cada lado de mis caderas, coge mi polla con sus manos, la acaricia durante unos segundos, la restriega por todo el exterior de su mojado coño y ayuda a que se la meta de manera rápida, lo más profundamente que puedo. Respira fuerte, incluso gimotea mostrando su excitación. Los dos nos quedamos quietos hasta que ella empieza a moverse lentamente, a derecha e izquierda, arriba y abajo casi a cámara lenta, apretándome la polla de manera suave, excitante, como si dentro del chocho tuviera una hábil mano capaz de meneármela al mismo tiempo que me folla. Su marido está de pie, con las piernas abiertas a la altura de mi cabeza, recibiendo una mamada de su mujer, tan tranquila y suave como la follada que hasta el momento nos estamos dando. Tras unos pocos minutos, Carlos sujeta del pelo a Cecilia, le da un par de fuertes tirones — me parecen excesivos, innecesarios de todo punto— para separarla de su pene, se arrodilla y se las ingenia para meterme la larga polla en la boca. No es lo que más me gusta, pero reconozco que estoy muy excitado, y notar que me empieza a follar la boca al mismo ritmo, ya rápido, que su mujer sube y baja sobre mi rabo, me está poniendo cachondo a tope. Al poco rato, de nuevo Carlos la saca de mi boca y se acerca a Cecilia para que sea ella quien reciba ahora la follada bucal. No le da ni tiempo ni ...