1. El fantasma


    Fecha: 07/10/2021, Categorías: Incesto Autor: palomocaliente, Fuente: CuentoRelatos

    Año 1937. Galicia.
    
    Setenta años tenía Manuel, un feriante, bajito, gordo, con boina (parecía un champiñón) y con muy mala ostia, y cuarenta y dos tenía su esposa Carmela, una mujer morena, de estatura mediana, con tetas grandes, culo gordo... Era una mujer que aún estaba apetecible. Tenían un hijo de diecinueve años de la primera esposa del Champiñón que se llamaba Luis, el joven tenía la altura de su padre y era pecoso, de ojos negros, cabello marrón y bastante agraciado... Cuando el Champiñón se ponía a discutir con su madre, Luis cogía camino y los dejaba solos. Esto era debido, aparentemente, a que cuando tenía quince años le dijera al Champiñón que no le tocara a su madre y el Champiñón le diera con la tralla del caballo en la espalda hasta que le hizo sangre. Lo que vino a continuación transformó a Carmela de mujer ejemplar en una zorra de mucho cuidado. ¿Qué pasó? Pasó que cuando Carmela le fue a curar las heridas de la espalda a su hijo, sin poder evitarlo, comenzó a lamerle la sangre de la espalda. Era cómo si fuese descendiente de un vampiro y lo hubiese descubierto al ver la sangre, ya que se excitó tanto que su coño se mojó al instante. A Luis, que aún era virgen, le pasaron todos los males y le comenzó el mal de san Victor en la polla.
    
    El Champiñón, que estaba borracho, en la cocina, le dijo a Carmela:
    
    -¡Vinagre es lo que le debías echar a ese cabrón!
    
    Lo que le estaba echando Carmela a su hijo era la mano a la polla... Se la cogió y se la meneó ...
    ... media docena de veces, Luis, ya se corrió. Carmela dejó de lamerle la espalda y se tragó aquella leche calentita. Ese día no follaron, mas no tardarían en hacerlo.
    
    Pero volvamos a donde estábamos. ¿Dónde estábamos? ¡Ah, sí! El Champiñón le decía a Carmela:
    
    -¡Esta comida no tiene sal!
    
    Carmela no le iba a llevar la contraria.
    
    -¿Quieres que le eche unas arenitas de sal por encima?
    
    La comida tenía sal, Luis, viéndolas venir, se levantó de la mesa y se fue para su habitación mientras su padre le decía a su madre:
    
    -¡Lo que quiero es que aprendas a cocinar, puta!
    
    Le arrojó a la cara las lentejas con chorizo, se levantó y se fue para la taberna.
    
    Al marcharse el viejo, Luis, salió de su habitación. Al llegar a la cocina encontró a su madre sentada a la mesa, llorando y perdida de lentejas. Llegó a su lado, y cómo si fuera un perro, le lamió a cara.
    
    -No sigas que puede regresar tu padre.
    
    Luis, no le hizo caso, siguió lamiendo la cara de su madre, después le metió la lengua en la boca, le echó las manos a las tetas, y le dijo:
    
    -Hace una semana que no follamos.
    
    -¡Para, loco! ¿Quieres que nos descubra y nos mate?
    
    -Antes le meto unas hostias y lo mato yo a él.
    
    Carmela, sonrió.
    
    -¿De verdad harías es por mí, cariño?
    
    -Lo haría por los dos.
    
    Carmela, se levantó y se quitó el vestido y el sujetador. Echó las dos manos a su plato de lentejas y después pringó las tetas, el estómago y el vientre con la salsa, las lentejas y el chorizo, y le ...
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