1. El fantasma


    Fecha: 07/10/2021, Categorías: Incesto Autor: palomocaliente, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo:
    
    -¡Cómeme!
    
    Luis, con su lengua, dejó limpias las tetas, el estómago y el vientre. Carmela bajó las bragas. Volvió a meter la mano en el plato y untó el ojete y las cachas de su culo con la comida. Luís, le dijo:
    
    -Hoy estás muy cerda, mamá.
    
    -¿Te molesta?
    
    -No. ¡Me encanta!
    
    Luis le comió el culo... Cada vez que le follaba el ojete con la lengua, Carmela, se derretía. La puso tan, tan cachonda, que con la voz entrecortada, le dijo:
    
    -Necesito mamar tu polla.
    
    Luis, se levantó, y sacó la polla, Carmela volvió a meter la mano en el plato de las lentejas y después le embadurnó la polla con la salsa, el chorizo... Luego se puso en cuclillas y le mamó la polla bien mamada... Ahora ya estaban ardiendo los dos, Luis, cuando su madre se levantó, le dio la vuelta, y cómo era más bajo que ella, cogiéndola por las tetas, se la acercó al ojete y... ¡Zaaaaas! Se la clavó hasta el fondo. Sin necesidad de follarla más, ya se corrió dentro del culo.
    
    Al acabar de correrse Luis, Carmela, con el culo lleno de leche, le dijo:
    
    -¡Vaya descarga tenías guardada, cielo!
    
    Luis, sacó la polla del culo, Carmela, una vez más metió la mano en el plato de las lentejas y pringó su coño peludo con la mezcla, y le dijo:
    
    -Cómeme el conejo.
    
    Luis, en cuclillas, le comió el coño, donde se mezclaban las babas y la salsa de las lentejas... Cuando se levantó, Carmela le metió un morreó bestial. Luego, Luis, con la polla dura de nuevo, la levantó y la sentó sobre la mesa, ...
    ... Carmela, caliente cómo una perra, tiró los platos al piso de la cocina. Los platos se hicieron añicos. Se echó hacia atrás y abrió las piernas.
    
    -Mete, hijo, mete cuerno.
    
    Luis, la empitonó y agarrando con las dos manos las grandes y esponjosas tetas la folló a lo bestia, o sea, hasta el fondo y a toda hostia.
    
    Carmela, al rato, ya iba a correrse. Sintió que su hijo también se corría, le cogió el culo, lo apretó contra ella, y con la polla metida hasta el fondo, le dijo:
    
    -¡Córrete dentro, hijo!
    
    -¿Y si quedas preñada?
    
    -Lléname y no hagas preguntas.
    
    Carmela, sintió la leche calentita dentro de su coño y comenzó a correrse ella, exclamó:
    
    -¡¡Qué guuuusto!!
    
    Fueron dos corridas inmensas las que se mezclaron dentro del coño. Quedaron exhaustos.
    
    En un rincón de la taberna del pueblo, entre vino y vino, Manuel, hablaba con Germán, un veinteañero, roba gallinas, más vago que la chaqueta de un guardia al que le apodaban el Mago porque sabía hacer unos cuantos trucos. Le decía:
    
    -... Le haces dos agujeros a una sábana blanca y le das un susto de muerte.
    
    -Eso de matar son palabras mayores.
    
    -Se hace en un segundo.
    
    -Ya, pero matar a alguien es una cosa muy seria. Puedo acabar en el garrote vil.
    
    -Podemos, pero no nos van a pillar.
    
    -¿Y por qué quieres deshacerte de ella?
    
    -Fui a echar las cartas a la bruja y me dijo que Carmela me estaba metiendo los cuernos. ¿Vas a hacer lo que te dije?
    
    -¿Y si no se muere al darle el susto?
    
    El viejo echó un trago ...