1. El fantasma


    Fecha: 07/10/2021, Categorías: Incesto Autor: palomocaliente, Fuente: CuentoRelatos

    ... de vino, antes de decir:
    
    -Tú verás lo que haces, pero la quiero ver tiesa.
    
    -Y dices que me das 100 duros.
    
    -Sí, quinientas pesetas.
    
    En 1937 ese dinero era una pequeña fortuna.
    
    -Trato hecho, pero no te prometo nada.
    
    -¡Qué coño de trato es ese!
    
    -El que hay. Lo tomas o lo dejas.
    
    -Lo tomo.
    
    Una noche que Luis dormía en casa de su abuela, (estaba enferma) el fantasma entró por una ventana trasera que el feriante había dejado abierta antes de irse de casa. Era verano y la ventana de la habitación donde dormía Carmela estaba abierta. Con la luz de la luna llena la habitación estaba semi iluminada. Germán, que en su vida había visto un coño delante, se encontró desnuda a Carmela. Vio cómo en el coño rodeado de una impresionante mata de pelo negro entraban y salían dos dedos de la mano derecha, la otra mano de Carmela apretaba su teta derecha. El fantasma cogió tal empalme que la verga echó la sábana para delante. Carmela estaba con los ojos cerrados y gimiendo. Germán no sabía que hacer. No le iba a decir: "¡Buuuu!" Lo que se le ocurrió decir, con voz tenebrosa, fue:
    
    -¡Qué bueeeena estááás, Carmeeeela!
    
    Carmela, de un salto salió de la cama. No se tapó. Había reconocido la voz del fantasma.
    
    -¡¿Qué coño haces disfrazado de fantasma empalmado, Germán?!
    
    Germán, siguió poniendo voz ¿tenebrosa?
    
    -Soooy el fantaaaasma de Germááán.
    
    -Lo que eres es un payaso. ¿Te mandó mi marido asustarme?
    
    -Mataaarte, me mandóóó mataaaarte de un ...
    ... suuuusto.
    
    -¡Hijo puta! ¿Por qué te mandó matarme?
    
    -Hija puuuta tú.
    
    -¡Hijo puta mi marido!
    
    -¡Poooos vaaaale!
    
    Pos vale... El tipo era tonto perdido. Caermela, le dijo:
    
    -¡Joder con el fantasma. No asustas ni a un niño de cinco años.
    
    Germán, el fantasma, en vez de venir hacia ella, estaba quieto, levantaba las manos y gesticulaba cómo un mal actor, y su polla iba de abajo a arriba y de arriba a abajo debajo de la sábana. A Carmela a punto estuvo de darle la risa, y más cuando dijo:
    
    -Te vooooy mataaaar a poooolvos.
    
    -Sueña. ¿Por qué te mandó matarme?
    
    -Por poneeeerle los cueeeeernos.
    
    Carmela ya perdiera el poco miedo que le tenía. Se acercó a él y le cogió la polla.
    
    -Pues habrááá que poneeerle alguuuno mááás.
    
    -Me estáááás acojonaaaaando.
    
    Lo dicho, a Germán no había por donde cogerlo.
    
    Carmela le quitó la sábana y vio que estaba en pelotas. Sí que había por donde cogerlo, sí. Tenía unos huevos y una tranca cómo los de un caballo, Carmela, que estaba acostumbrada a recibir una polla mediana y otra pequeña y a media asta, al ver aquella monstruosidad, lejos de asustarse, se puso en cuclillas. Comenzó a lamerle la polla, ya que en la boca no le cabía. Se la masturbó a dos manos. Lamió la cabeza y el cuerpo de la verga y le lamió los huevos.
    
    Germán, que era un joven fuerte, de casi un metro ochenta de estatura, la cogió en alto en peso, la arrimó a la pared y le dijo:
    
    -¡Te voy a romper el coño!
    
    A Carmela se la sudaba.
    
    -A ver si es verdad.
    
    ¡Rompió ...