1. El fantasma


    Fecha: 07/10/2021, Categorías: Incesto Autor: palomocaliente, Fuente: CuentoRelatos

    ... mierda! La cabeza entró apretada pero al entrar la cabeza entró el resto sin hacerle daño. La folló a lo bestia, pero ni con esas. El coño se fue dilatando y a Carmela cada vez le gustaba más... Pasado un tiempo, con sus brazos y sus piernas rodeando el cuerpo de Germán y comiéndolo a besos, sintió un orgasmo tan bruta que le hizo perder el sentido. Recobró el conocimiento al sentir que iba a tener un nuevo orgasmo. Abrió los ojos y vio a Germán encima de ella. Estaban en la cama. Esta vez sí, esta vez al sentir que le venía el gusto, le dijo:
    
    -¡¡Me cooorro!!
    
    Germán, después de que Carmela dejara de gemir y de convulsionarse con el placer que sentía, sacó la polla y se corrió en su boca. ¿Sabéis la cantidad de leche que echa un caballo al correrse? Pues la misma salió de su verga. Carmela, se tragó la que pudo, la otra le bajó por la cara y cayó sobre la cama.
    
    Al acabar de correrse Germán, Carmela, limpiándose la leche de la cara con una sábana, le pregunto:
    
    -¿De verdad que me ibas a matar?
    
    -Un poquito.
    
    -¡¿Desde cuándo se mata un poquito?!
    
    -Solo te iba a dar un susto, si no te morías, pensaba salir por patas
    
    -¿Cuánto te iba a pagar?
    
    -Quinientas pesetas.
    
    La cabeza de Carmela empezó a urdir un plan.
    
    -¿Tú no sabías hacer magia?
    
    -Sabía y sé.
    
    Después ...
    ... de hablar unos minutos. Le dijo Germán:
    
    -¿Echamos otro polvo?
    
    -¿Comiste algún coño?
    
    -No.
    
    -¿Quieres comerlo?
    
    -Comería, pero no sé cómo se come.
    
    -Tranquilo que yo te enseño.
    
    -Tranquilo murió cagando.
    
    -¡Que brutiño eres, carallo, qué brutiño eres!
    
    -Tú muy fina tampoco eres.
    
    -¡¿Me lo comes o no me lo comes?!
    
    -¿Sabe bien?
    
    -Sabe a coño, pero le podemos echar mermelada.
    
    -Me gusta la mermelada
    
    -Voy a la cocina. Ahora vuelvo.
    
    Carmela volvió con las tetas untadas con mermelada y el bote en la mano.
    
    Genaro, lamió, chupó y mamó, donde, cómo y cuando ella le dijo que comiera y acabó con la boca llena de los jugos de una inmensa corrida.
    
    Eran casi las cinco de la mañana cuando sintieron los cascos del caballo en el que se desplazaba Manuel. Después de dejar el caballo en el establo el feriante entró en la habitación. Carmela, desnuda sobre la cama, se hacía la muerta. El fantasma estaba al lado de la cama, Germán, le dijo:
    
    -Quita ya esa sábana de encima, Germán.
    
    El fantasma se quitó la sábana. Debajo de la sábana no había nadie. Manuel, con el susto, sufrió un infarto y cayó muerto en el piso de la habitación.
    
    Germán no era tan tonto cómo yo pensaba, de hecho creo que era un mago cojonudo.
    
    De los comentarios ya ni hablamos.
    
    Quique. 
«1234»