-
¿A qué soy una buena puta, papi?
Fecha: 09/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Ana María Fernanda Severina... María Fernanda era una joven sudamericana, morena, de un metro setenta y cinco de estatura. Tenía el cabello negro, rizado, largo y espeso que llevaba en una media melena, sus ojos eran oscuros, y sus tetas y su culo eran gordos. María Fernanda desde muy joven oía cómo su padre y su madre hacían sus cosas en la habitación de matrimonio y entre los gemidos que le sentía a su madre y las cosas sucias que le oía decir a su padre se fue sintiendo atraída por él. Cuando se hizo mayor miraba a su padre de aquella manera y su padre comenzó a meterle mano, siempre con su madre delante y estando de espaldas. Aquello tocamientos tenían un morbo que la ponían negra y comenzaron las pajas imaginando que su padre la hacía suya. Una noche que estaban follando su madre y su padre fue a hurtadillas a ver si podía ver algo de lo que hacían. Al entreabrir la puerta vio a su padre sentada en el borde de la cama con una venda negra en los ojos y a su madre desnuda en su regazo gimiendo en bajito mientras él le daba con una zapatilla en el culo haciéndose el ciego y poniéndola de puta para arriba. Volvió a arrimar la puerta y dijo para sus adentros: -¿Qué clase de juego será ese? Se quedó en el pasillo y al ratito sintió a su madre gemir con ganas. Volvió a entreabrir la puerta y vio a su padre arrodillado delante de su madre comiéndole el coño. Su madre gimiendo parecía mirarla a través de la venda negra y sé excitó. Su pequeño coño comenzó a ...
... mojarse. Pensamientos guarros surcaron por su cabeza. El primero fue lamer el coño mojado de otra mujer, y el segundo hacerse una paja que le quitara aquel tremendo calentón. Se fue a su habitación, se metió en cama, se quitó la enagua y las bragas, cerró los ojos, flexionó las rodillas, se abrió de piernas, introdujo un dedo en su coño mojado y lo metió y lo sacó al tiempo que acariciaba con el dedo el clítoris. Imaginó que estaba en el regazo de su padre, que le azotaba el culo con la zapatilla, después que le ponía el coño en la boca dándole la espalda, el padre le comía el coño y el culo, se daba la vuelta y le daba las tetas a mamar, se sentaba sobre su polla, lo follaba, le comía la boca... y comiéndole la boca se corrió cómo una loba, retorciéndose sobre la cama y tapando a boca con su mano izquierda para que sus padres no oyeran sus gemidos de placer. María Fernanda tenía una amiga a la que se lo contaba todo, y esa amiga era su prima Carolina, que era cuatro años mayor, más alta y con todo tan grande que ella. Estaba casada y tenía mucho tiempo libre, ya que su marido trabajaba en una plataforma petrolífera. Ese sábado por la mañana los padres de María Fernanda iban a una exposición. Tomando un café sentadas a la mesa de la cocina de la casa de Carolina, María Fernanda le contó lo que viera, lo que oyera, que pensara y lo que se hiciera. Carolina le dijo: -A tu madre le va la marcha y se inventan juegos. ¿Follarías con tu padre? -Si no se enterase mi madre, ...