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¿A qué soy una buena puta, papi?
Fecha: 09/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... sí. -Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Cuando no esté tu madre te pones una venda en los ojos y te insinúas. ¿Y con tu madre? -¿Con mi madre, qué? -¿Follarías con ella? -Si no se enterase mi padre, sí. -¿Y con los dos? -Si ellos quisieran, sí. -¿Follarías conmigo? -Sí. -¿Me harías con la zapatilla lo que le hacía tu padre a tu madre? -¡¿Quieres que te pegue?! -Sí, quiero. -¿Y por qué no me pegas tú a mí? Carolina, que estaba vestida solo con una enagua negra, separó la silla de la mesa. -Cómo quieras. Ven aquí, saca una zapatilla de uno de mis pies, dámela y échate sobre mis rodillas. María Fernanda, que llevaba puesto un vestido que le daba por debajo de las rodillas y calzaba unas zapatillas, se agachó, le quitó la zapatilla del pie derecho, una zapatilla negra con el piso de goma de color amarillo, se la dio, se levantó el vestido, se bajó las bragas y se echó sobre sus rodillas. Carolina le dio. -¡Plas, plas! -¡Ayyy! Carolina se metió de lleno en el juego. -¿Te gusta, cuca caliente? -No me disgusta, pero duele. -¡Plas plas plas! -¡Ayyyy! Le acarició las nalgas le pasó un dedo por el coño, lo sacó pringado de jugos y le dijo: -Te voy a enseñar a masturbarte. -Ya sé. -No, no sabes, cómo yo lo hago, no. -Sí que sé. Le largó otra vez. -¡Plas, plas, plas! -¡Ayyyy! -No hables de lo que no sabes, perra. -Sí que sé de lo que hablo. -¡Plas plas! -¡Ayyy! ¡¡Puta!! -¡No ...
... sabes, carajo! Y no me llames puta o te doy más fuerte. -¡Sí que sé, puta! -¡¡Plas plas!! -¡¡Ayyy!! -¿Disfrutas, zorra? -Esto de los azotes no es para mí. -¡¡¡Plas, plas!!! María Fernanda ya estaba cachonda. -¡Oooh! -Plas, plas, plas. -¡Oooh! Vas a hacer que me corra, prima. -¡Ni se te ocurra, mojonera! Ponte boca arriba sobre mis rodillas. Se puso boca arriba. Su coño, con una mata negra, rizada, que lo cubría todo, quedó al aire. Carolina volvió a pasar el dedo por la raja, y con él mojado acaricio su clítoris haciendo círculos sobre él. María Fernanda le preguntó: -¿Te masturbas así? -Sí. ¿Te gusta? -Así también me masturbo yo. María Fernanda abrió las piernas. Carolina le metió un dedo dentro de su estrecha vagina. -¡Qué gusto! Metió y sacó el dedo varias veces. Acarició sus tetas y después volvió a hacer círculos con el dedo sobre el clítoris... María Fernanda se corrió cómo una loba, gimiendo y temblando y soltando una tremenda corrida que bajó entre sus piernas y le puso perdida la enagua a Carolina. Al acabar, con una sonrisa de oreja a oreja, le dijo a su prima: -¿Quieres que te masturbe yo a ti? -¿No prefieres ver cómo me masturbo yo? -Sí, hazlo, quiero verte. Carolina se levantó, quitó la enagua y quedó totalmente desnuda. -Siéntate en la silla. María Fernanda se sentó en la silla en la que estaba sentada Carolina y con el coño de su prima a menos de medio metro de ella vio cómo metía y sacaba ...