1. ¿A qué soy una buena puta, papi?


    Fecha: 09/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... dos dedos de él y cómo se magreaba sus gordas tetas con areolas oscuras y pezones cómo picas. Dándose dedo a mazo, le preguntó:
    
    -¿Te gusta lo que ves?
    
    -Sí, mucho. Mi coño se está mojando otra vez.
    
    Unos minutos después Carolina quitó los dos dedos del coño, se los llevó a los labios y María Fernanda los chupó. Ya fue a por ella. Le cogió la cabeza con las dos manos, le llevó el coño a la boca y le dijo:
    
    -Lame.
    
    María Fernanda sacó la lengua para lamer, Carolina frotó el coño contra ella, comenzó a gemir y se corrió en su boca, diciendo:
    
    -¡Bebe, viciosa!
    
    Al acabar de correrse Carolina, María Fernanda se levantó y le dijo:
    
    -Me gustó que me la dieras en la boca.
    
    Carolina se levantó, la besó con lengua. María Fernanda se estremeció, era su primer beso. Todo aquello era nuevo para ella. Le quitó el vestido, el sujetador y las bragas. Al tenerla desnuda la besó en la boca, en el cuello, le lamió los duros pezones de unas tetas esponjosas y con areolas grandes y casi negras. María Fernanda gemía, gemía y respiraba con dificultad. Carolina la cogió por la cintura y besó y lamió su ombligo. Cuando lamió su coño encharcado ya no necesitó más, se corrió cómo una burra. Sus piernas le empezaron a temblar, se le fueron las fuerzas y se derrumbó sin que su prima la pudiese sujetar. Acabó en el suelo en posición fetal, temblando y con las dos manos en el coño. Carolina mirándola dijo:
    
    -¡Mi madre que corrida!
    
    Era el comienzo de una intensa relación ...
    ... sexual.
    
    Seis días más tarde, Claudia, la madre de María Fernanda, una mujer alta, gordita, con buenas tetas y buen culo estaba en el hospital con su madre que se había roto una cadera, Sandro, el padre de María Fernanda, que era un cuarentón moreno, de estatura mediana, fuerte, pero era un planchabragas que hacía todo lo que le mandaba la mujer, aprovechó para beber vino hasta que se hartó, sin llegar a emborracharse por si volvía su mujer, después se fue para cama, no sin antes tocarle una teta a su hija, y decirle:
    
    -Si quieres jugar sabes dónde estoy.
    
    -Estás borracho.
    
    -Sé bien lo que me hago.
    
    -¿Y si regresa mamá?
    
    -Le decimos que no es lo que parece.
    
    A María Fernanda se le escapó una sonrisa al decir:
    
    -Estás muy borracho.
    
    -¿No tienes ganas de correrte?
    
    -¡Vaya pregunta!
    
    Sandro dándole la espalda a su hija y yéndose para cama, le dijo:
    
    -No me respondiste.
    
    María Fernanda mirándole para el culo le respondió:
    
    -Siempre, ganas de correrme tengo siempre.
    
    María Fernanda poco después estaba desnuda en la puerta de la habitación de su padre. Se puso una venda negra y fue hacia la cama. Sandro al ver aquel monumento en pelotas con la venda en los ojos y caminando hacia la cama, se puso morcillón y le dijo:
    
    -Llevo tiempo esperando este momento.
    
    -Y yo, papi.
    
    Al chocar con la cama se dio la vuelta y se sentó en el borde. Sandro se quitó el calzoncillo y la camiseta, salió de la cama, cogió la polla, que estaba morcillona, y se la pasó por los ...