1. La sesión de espiritismo


    Fecha: 09/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... conocido!
    
    Mirando para los dos, les dijo:
    
    -Si queréis os puedo poner en contacto con él a ver si os ilustra.
    
    Teodoro le dijo a Svetiana:
    
    -No bebas más que ya se te subió bastante a la cabeza.
    
    Rufina salió en ayuda de su amiga.
    
    -Mi amiga puede hablar con los muertos, es médium.
    
    -Y yo soy Thomas Jefferson, no te jode.
    
    Svetiana se enfadó con Teodoro.
    
    -Cuando quieras te demuestro que puedo hablar con los muertos.
    
    Teodoro se cachondeó de ella.
    
    -Sí, y me va a enseñar un muerto a follar. ¡Hay que joderse!
    
    Continúa después de la sesión de espiritismo.
    
    Después de la sesión en el piso de Rufina, Svetiana se fue a su casa. Enriqueta, con el miedo que tenía no se iba a mover de allí hasta que fuese de día.
    
    Horas después, Enriqueta estaba en la cama al lado de su madrastra con las tetas pegadas a su espalda y un brazo sobre su cintura. Ya llevaban más de una hora en cama y había fantaseado tanto con su madrastra que sin llegar a tocarse tenía el coño empapado. Al final no se pudo aguantar más. Metió dos dedos dentro del coño y comenzó a masturbarse muy lentamente. Teodoro dormía a pierna suelta. Rufina sentía el dorso de la mano de su hijastra chocar con su culo cada vez que los dedos salían del coño y rozarlo cada vez que acariciaba el clítoris... Sabía lo que estaba haciendo. Ninguna de las dos era lesbiana, pero cuando la mano de Enriqueta dejó la cintura de su madrastra y se metió dentro de las bragas...
    
    La mujer ya estaba tan caliente que ...
    ... abrió las piernas y se dejó hacer. La masturbó muy despacito para no hacer ruido... Al rato, Rufina, se puso boca arriba. Con las piernas abiertas de par en par y colocó las manos en la nuca. Enriqueta la destapó quitando la sábana que la cubría, y al destaparla también destapó a su padre, pero cómo era una calurosa noche de primavera, la diferencia era mínima. Le levantó la camiseta a Rufina y le lamió y chupó los gordos pezones y las areolas marrones de sus grandes y esponjosas tetas... Al masturbar y masturbarse despacito los coños comenzaron a hacer ruiditos de chapoteo y esto aumentaba aún más su excitación. Le magreó las tetas con una mano, al tiempo que le besaba el cuello, le lamía una oreja y le mordía el lóbulo. Rufina giró la cabeza hacia su hijastra y Enriqueta la besó en la boca. La lengua de Rufina se agitó dentro de la boca de Enriqueta, que la lamió, aplastó y chupó con la suya. Las dos hacían esfuerzos para no gemir, y esos esfuerzos se hicieron colosales poco después al empezar a correrse al mismo tiempo. No pudieron evitar temblar y sacudirse y la cama se acudió con ellas. Teodoro tenía el sueño profundo y no despertó.
    
    Les supo a poco. Con cuidado, sin hacer el mínimo ruido, se desnudaron e hicieron un 69... Pero era cuestión de tiempo que Teodoro se despertase, y ese tiempo acabó al comenzar a moverse demasiado la cama. Despertó Teodoro, y despertó la bestia. Encendió la luz, las miró y les dijo:
    
    -¡Bribonas!
    
    Nadie le había dicho dónde estaba, pero ...
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