-
Todos se cogen a mi mujer
Fecha: 15/10/2021, Categorías: Infidelidad Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... verdad era tan putita, le parecía perfecto. Durante varias semanas chateamos, hablando de cosas ajenas al sexo. Yo le expliqué de lo mal que estaba mi matrimonio, de mi necesidad de conocer a otros hombres. Me invitó a salir varias veces, pero lo rechacé. No es que dudara de serle infiel a Andrés. Ese límite ya lo había cruzado hacía rato. Pero ¿Qué pasaba si no me atraía físicamente? Le confesé esto, y me propuso encontrarnos en un café, para charlar un poco, y si nos atraíamos físicamente igual que nos atraíamos virtualmente, quizá podríamos pasar un buen momento juntos. “¿Y vos no tenés miedo de que yo sea una gorda horrible?”, le pregunté, para chicanearlo. “No lo creo, pero si fuese así, también tengo derecho a dar marcha atrás, jaja” contestó Leandro. Acordamos encontrarnos al día siguiente, en un café de Palermo. Yo sabía que a dos cuadras había un hotel alojamiento. La comodidad ante todo jeje. Le dije a Andrés que me iba a la clase de zumba. Me miró con su carita de perro herido. Se notaba que desde hace rato sospechaba algo, pero nunca me dijo nada concreto. Me puse una calza negra bien ajustada, y un top blanco. - A lo mejor vuelva tarde gordi. Acordate que los viernes salimos con las chicas a tomar algo después de clase. - Sí, pasala bien. – me dijo. Ya conté varias veces lo exasperante que me resulta la cara bovina de mi marido cuando salgo sola, vestida de manera sensual. Sus ojos miopes se abren desmesuradamente detrás de su anteojo cuadrado ...
... de marco negro. Parece querer decirme algo, pero no se anima a hacerlo. Allá él, si no tiene los pantalones para retener a su mujer, se merece todo lo que le hago. Perdón el exabrupto. Como venía diciendo, me fui de casa, dejando a Andrés solo. Para cuando volviese, seguro me estaría esperando una rica comida en el horno, y él estaría durmiendo como un bebé. Leandro resultó ser un cuarentón de rasgos marcados. Era alto, tenía la mandíbula cuadrada, el pelo canoso a lo George Cloney, espalda ancha, brazos musculosos, ojos verdes y avispados. En fin, estaba muy bueno. Él también pareció muy conforme con lo que veía cuando me acerqué a la mesa donde estaba sentado. - Supongo que sos Leandro – dije – solo un pervertido usa una camisa como esa. – agregué, refiriéndome a la horrible camisa a cuadros con la que me había dicho que iba a estar vestido. - Por fin te conozco Ninfa123. – dijo él. - Debés sentirte privilegiado, a muchos lectores les gustaría meterse entre mis pantalones. - ¿Eso significa que este encuentro va a tener un final feliz? - Salvo que no sea de tu gusto. - Siempre tan directa. – dijo él sonriendo. – No solo sos de mi gusto, sino que superaste todas mis expectativas. - Me gusta que me digas esas cosas, tengo un ego insaciable. - ¿Tu marido no te dice esas cosas? - Mi marido no hace nada. - ¿Estamos lejos de tu casa? - ¿Tenés miedo? – lo provoqué. - Para nada, sólo preguntaba. - ¿Y tu esposa dónde piensa que estás? – ...