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Historias de hotel: Perdón hermana, me follé a tu hijo
Fecha: 17/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... tope me giré a media vuelta, para quedar frente a frente, nuestras miradas se cruzaron, pese a que la mía le llegaba apenas por arriba de su barbilla. En su mirada puede ver un destello de miedo e incertidumbre; en tanto, en la mía, solo había lujuria y depravación. Ahora me siento muy apenada con él, pero en ese momento le sonreí coquetamente. Él no supo cómo reaccionar, solo acertó con una mueca cómo preguntándome ¿qué putas estás haciendo tía? Y yo, respondiéndole con la mirada: Tu puta sobrino, quiero ser tu sexoservidora solo por esta vez. Al tiempo que le acariciaba su tímido pene semierecto para terminar de endurecerlo al cien. De inmediato bajó la mirada, sorprendido al ver mí tersa mano enredada en su tronco, deslizándose sensualmente por todo lo largo. Después regresó la vista a mi cara, ahora le miré seriamente, como retándolo a que se atreviera a negarme. No lo hizo, y eso me volvió loca. Loca de poder, de dominación y esa insoportable excitación que sacudía todo mi cuerpo, conteniéndome por no follármelo en ese mismo instante. Pero quería disfrutarlo, disfrutar de ese momento que ambos bien sabíamos jamás se repetiría en la vida. Me arrodillé frente a él, justo como me lo había imaginado, le acaricie un poco las piernas, agasajándome con sus fuertes muslos, y acerqué mi boca su pene. No me lo metí enseguida, en cambio, le lamí el glande con extrema delicadez, después posé mis labios lentamente sobre éste y lo besé, tal cual como le besaría los labios de ...
... la boca. Lentamente comenzaba a deslizarlo dentro de mí, humedeciéndolo con mi lengua a su paso hasta mi garganta, y de ahí en más, se lo chupé a placer, haciéndolo deslizarse dentro y afuera, como si me estuviese cogiendo la boca, lo lamía, y succionaba como la más rica paleta helada que me hubiese comido. Mi sobrino lo disfrutaba, seguramente al recibir la mejor mamada de su vida, gemía complacido, acariciándome el cabello y las mejillas en señal de agradecimiento, al tiempo que mi cuello se meneaba como loco de un lado a otro, arriba, atrás, abajo y adentro. Estaba tan perdida con mi chupete que me sobrepasé, sin darme cuenta, el largo pene de mi sobrino comenzaba a convulsionar, y antes de poder detenerme sentí su tibio sémenes en mi lengua deslizándose hasta mi garganta. No me importó, estaba tan complacida por el incestuoso momento que solo me lo tragué, levante la mirada y le sonreí, de paso mostrándole mi garganta seca para que se diese cuenta que lo había engullido todo. -Lo siento. –Me decía, apenado. Pero yo, tan solo me puse de pie y le sonreí de nuevo con mucha más perversión, sin decirle palabra. A continuación nos terminamos de bañar como si nada hubiese pasado. Él salió primero, y yo no demoré demasiado, aún había pendientes que tratar. Quizá ya estaba satisfecho, pero a mí todavía me faltaba consolidar mi travesura y no me iba a quedar con las ganas. Rápidamente me sequé el cuerpo, enseguida me envolví la toalla y salí del baño. Al salir, miré ...