1. A la próxima ¡me la metes! (5)


    Fecha: 21/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... —insistí.
    
    — No sé, pero no quiero interrumpir, usted perdone…
    
    — ¿Cómo? ¿A estas alturas qué significa ese usted? Aquí somos iguales los tres, —le dije.
    
    — Elio, lo que dice Marcelo es verdad, aquí podemos ser tres amigos en este momento, no somos nadie más importante que los otros…, —intervino suavemente Diego.
    
    Me levanté, me acerqué a él, me puse detrás de donde estaba sentado, un sillón de mimbre. Me incliné para verle la cara desde el costado un poco por encima, le acaricié la cara con mis manos. No rehuyó, ni le vi más nervioso que antes. Pasé uno de mis dedos por sus labios y le dije:
    
    — Eres muy guapo, Elio.
    
    — Gracias, —contestó.
    
    Me puse delante de él en cuclillas mirándole su cara y coloqué mis manos sobre sus muslos cerca de las ingles tocando mis codos con sus rodillas. Me miró, bajo la vista.
    
    — Elio, —dije.
    
    Me miró de nuevo muy serio, pero con su respiración normal.
    
    — ¿Te gustaría decirme algo?
    
    — Sí, —contestó.
    
    — ¿Qué te estas callando ahora?, —dije.
    
    — Mmm…, bueno, mmm… Marcelo, eres muy guapo y Diego también, me gustan las trenzas de Diego, me gustas, Marcelo, ¡oh!, ¡ay!, no quería decir nada…
    
    — Elio, lo sé, durante el tiempo que hemos estado recogiendo leña no has parado de mirarme y de mirar a Diego.
    
    — ¿Qué?, oh, yo, no quiero, oh, no, perdón, yo, no…
    
    — Diego, te gustan los chicos, ¿verdad?
    
    — ¡Ay, Dios mío! No le dirás nada a mi padre, no, por favor, no le digas nada a mi padre…
    
    — Yo no le diré nada a tu padre, ...
    ... un día se lo dirás tú, yo no tengo por qué decirle nada… —iba diciendo yo despacio— Diego es mi amigo y entiende lo que te estoy diciendo y la verdad, Elio, es que siempre me has gustado y me rehuías, pero me gustabas tú desde que te vi la primera vez aquí con tu padre… ¿entiendes esto?
    
    — Sí, he sufrido mucho por no atreverme a decirte nunca nada por miedo a mi padre. De cualquier cosa me hubiera echado la culpa a mí.
    
    — Ahora somos tres aquí, que nos gustamos… ¿te gusta Diego?
    
    — Esto me pone en un aprieto —nos reímos Diego y yo y él se sonrió—; es que sí, claro que me gusta, pero el que me gustas de verdad eres tú.
    
    — Invitado quedas a pasar esta noche aquí en la casa con nosotros, pero quiero que te encuentres a gusto…
    
    Salí de la piscina a la casa y recogí mi móvil, regresé, habían estado hablando los dos y los sorprendí hablando con libertad y de un modo muy ameno y amistoso.
    
    — Elio, marca el número de tu casa y hablaré con tu padre.
    
    — No le digas nada de lo que hemos hablado, —dijo temeroso.
    
    — No, te he dicho que yo no diré nada, pero quiero pedirle que te quedes a preparar nuestra cena.
    
    — Va a traerla mi padre, —contestó.
    
    — Pues le diré que no se moleste que la prepararás tú.
    
    Como ya tenía el móvil en la mano marcó el número y comenzó a sonar. Se lo tomé y escuché:
    
    — Sí, diga…
    
    — ¿Virgilio? Soy Marcelo…
    
    — ¿Necesitas algo, Marcelo?
    
    — No, si te parece bien, tu hijo se puede quedar y preparar nuestra cena…
    
    — Pensaba llevarla yo ...
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